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25/3/12

Manifiesto Devónico

Homenaje a Mallarmé. Oteiza


Admirando las oblicuidades de Moore, las líneas curvas de formas informes descansando sobre superficies rectas; observando la concavidad y la convexidad, lo vacío y lo lleno, la materia visible al ojo y su ausencia. Viendo las rectas espaciales que componen polígonos, de Oteiza. Me fui entonces, azar, sin duda, o kaos, a la casa de la cascada, de Wright, con el agua como alma del edificio y significación de lo móvil, de la estabilidad también, de la perdurabilidad, de lo que es y ya no, de la esencia. Heráclito y él y no. Esa alegoría de la vida, del todo, de la nada.
Creo que hay que representar el Vacío, la Nada. Ahí, siento, radica la esencia del Arte.
Por ello cada vez me acerco más a ese punto, o lo intento. Tratar de superar la realidad y entrar en la no realidad, en el Vacío, parte esencial de la realidad. Creo en la necesidad de expresar el Vacío, en la necesidad de recrear la Nada, en describirla. Decir la Nada es lo esencial. Escribirla. Creo que eso es Vivir. Siento que es la máxima expresión a la que el Arte puede acceder, y la Literatura, por tanto, también.
Volúmenes sin masa. Ausencia de formas, definidas o no. Hablo de palabras. Ya no habría estaticidad, ni su opuesto; y el tiempo, de existir, ahí, carecería de sentido, con lo que se habría incorporado, éste, a aquella, la Nada, formando la Unicidad absoluta, el Vacío eterno. Algo así como comprimir a Calder y Moore dentro de Chillida, en lo escultórico.
Me preocupa esa necesidad de tener que comprender la obra, la creación. Deberíamos aislarnos de ella y limitarnos a crear, y, de no ser capaces, a disfrutar de ello, de la alegría que proporciona, del consuelo, de la emoción, de la paz que produce, como decía Picasso.
Acceder a la alinealidad; desdibujar el punto y entonces asociarlo a la atemporalidad, pero no en sentido de eternidad sino de ausencia de temporalidad. No habría porque no habría tiempo, lo habríamos plegado hasta su máxima expresión, y habría de ser, entonces, y necesariamente, la Nada. Toda la creatividad condensada en un punto, y su obra también. Calder y Moore, Chillida y Oteiza. La pureza extrema. Sería el momento del llanto, llorar de emoción. Morir, pues toda vida estaría ahí. Concavidad y convexidad enfrentadas hasta autoincorporarse, hasta desaparecer. La simetría por esencia haría desaparecer la vida y con ella el Arte, por ello no deberíamos evitarla sino exaltarla, radicalizarla, superarla en otro nivel. Morir es el destino para que el Arte emerja indemne. Ahí, en ese elemento extremo donde la escritura alcanza un punto mágico, místico, de extrema belleza, pues sería la Belleza, y eso sólo es posible porque no habría nada y esa nada sería el todo. Habría muerto, desparecido. Sería.
En todo el proceso para crear debe haber un momento de implosión, de meter todo, y todos los conocimientos también, hacia dentro, hasta concentrarlos en uno solo, y ese uno conseguir que sea la sencillez máxima, tan único y al tiempo absoluto que sea todo y todos al tiempo, y que en ese proceso logre desaparecer. En esa ausencia de sí estaría la máxima expresión de la creación. Sería la creación final, la obra de arte absoluta, la Literatura perfecta. Sería Dios en esencia. La Nada, el Todo, el Vacío.

10/7/11

En Xanadu, Kubla Khan

Ilustración del Libro de las Maravillas de Marco Polo



La trama del pensamiento es especial, y es curioso cómo funciona el subconsciente (también el consciente, pero...). El azar y las conexiones, las casualidades, todas esas cosas que pasan. En un breve periodo de tiempo, por determinadas circunstancias aparecen en mi vida, o reaparecen, Marco Polo, Venecia, Mongolia, Borges, la montaña, la espeleología, confluyendo todo en el poema incompleto de Coleridge.
Siempre me gustó lo que escribió Borges sobre él, casi más que el poema mismo. Dice Borges:
"
Un emperador mogol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica se derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio. Confrontadas con esta simetría, que trabaja con almas de hombres que duermen y abarca continentes y siglos, nada o muy poco son, me parece, las levitaciones, resurrecciones y apariciones de los libros piadosos.
¿Qué explicación preferiremos? Quienes de antemano rechazan lo sobrenatural (yo trato, siempre, de pertenecer, a ese gremio) juzgarán que la historia de los dos sueños es una coincidencia, un dibujo trazado por el azar, como las formas de leones o de caballos que a veces configuran las nubes. Otros argüirán que el poeta supo de algún modo que el emperador había soñado el palacio y dijo haber soñado el poema para crear una espléndida ficción que asimismo paliara o justificara lo truncado y rapsódico de los versos. Esta conjetura es verosímil, pero nos obliga a postular, arbitrariamente, un texto no identificado por los sinólogos en el que Coleridge pudo leer, antes de 1816, el sueño de Kubla. Más encantadoras son las hipótesis que trascienden lo racional. Por ejemplo, cabe suponer que el alma del emperador, destruido el palacio, penetró en el alma de Coleridge, para que éste lo reconstruyera en palabras, más duraderas que los mármoles y metales.

El primer sueño agregó a la realidad un palacio; el segundo, que se produjo cinco siglos después, un poema (o principio de poema) sugerido por el palacio; la similitud de los sueños deja entrever un plan; el período enorme revela un ejecutor sobrehumano. Indagar el propósito de ese inmortal o de ese longevo sería, tal vez, no menos atrevido que inútil, pero es lícito sospechar que no lo ha logrado. En 1691, el P. Gerbillon, de la Compañía de Jesús, comprobó que del palacio de Kublai Khan sólo quedaban ruinas; del poema nos consta que apenas se rescataron cincuenta versos. Tales hechos permiten conjeturar que la serie de sueños y de trabajos no ha tocado a su fin. Al primer soñador le fue deparada en la noche la visión del palacio y lo construyó; al segundo, que no supo del sueño del anterior, el poema sobre el palacio. Si no marra el esquema, alguien, en una noche de la que nos apartan los siglos, soñará el mismo sueño y no sospechará que otros lo soñaron y le dará la forma de un mármol o de una música. Quizá la serie de los sueños no tenga fin, quizá la clave esté en el último."


Y aquí el poema de Coleridge:


En Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.
¡Oh sima de misterio, que se abría
bajo la verde loma, cruzando entre los cedros!
Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado
como el que frecuentara, bajo menguante luna,
una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.
Y del abismo hirviente y con fragores
sin fin, cual si la tierra jadeara,
hízose que brotara un agua caudalosa,
entre cuyo manar veloz e intermitente
se enlazaban fragmentos enormes, a manera
de granizo o de mieses que el trillador separa:
y en medio de las rocas danzantes, para siempre,
lanzóse el sacro río.
Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,
siguió el sagrado río por valles y collados,
hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,
y hundióse con fragor en una mar sin vida:
y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,
las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.
La sombra de la cúpula deliciosa flotaba
encima de las ondas,
y allí se oía aquel rumor mezclado
del agua y las cavernas.
¡Oh, singular, maravillosa fábrica:
sobre heladas cavernas la cúpula de sol!
Un día, en mis ensueños,
una joven con un salterio aparecía
llegaba de Abisinia esa doncella
y pulsaba el salterio;
cantando las montañas de Aboré.
Si revivir lograra en mis entrañas
su música y su canto,
tal fuera mi delicia,
que con la melodía potente y sostenida
alzaría en el aire aquella cúpula,
la cúpula de sol y las cuevas de hielo.
Y cuantos me escucharan las verían
y todos clamarían: «¡Deteneos!
¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!
Tres círculos trazados en torno suyo
y los ojos cerrad con miedo sacro,
pues se nutrió con néctar de las flores
y la leche probó del Paraíso
.

14/3/11

Haití. Cuentos Solidarios III -Líneas sin sombra-

Ya ha salido el volumen III de Cuentos Solidarios. Apenas nada, pero para Haití un mundo. O eso espero. Cuando la noticia desaparece de los medios de comunicación desaparecen, también, las ayudas. Por eso insistimos en ese país. Haití ya era uno de los países más pobres del mundo; tras el terremoto... Pero ya no está en los telediarios ni en los periódicos; y ahora está Japón. Haití no existe. ¿Existió?
Todos los beneficios de su venta son para ese país. Espero que sirva de algo.
Empezamos hace tres años y me parece una eternidad. Seguimos.

http://cuentossolidarios.blogspot.com/
Comprar en Bubok:
http://www.bubok.com/libros/200528/Cuentos-Solidarios--Lineas-sin-sombra
Descarga gratuita en Bubok:
http://www.bubok.es/download.php?book=MjAwNTI4LTIwMTEwMzEyLQ==
Versión virtual en línea:
http://issuu.com/masliteratura/docs/cuentossolidarios2010

12/7/10

Revista Mas Literatura, nº3; y hasta la vista.

Ya está en la calle, es un decir, el número tres de la revista Mas Literatura, en descarga libre, en papel y en su versión virtual. Espero que sea del agrado de todos aquellos que se acerquen a ella de una manera u otra. El posible placer que se pueda obtener, al leer alguno de sus elementos, será suficiente para satisfacer a todos los que hemos participado en ella.
Aquí dejo los accesos directos a cada uno de sus formatos:
Descarga gratuita: http://www.bubok.es/libro/detalles/186026/Mas-Literatura--n-3--Julio-2010--Formato-Ebook
Versión virual: http://issuu.com/masliteratura/docs/revista-julio2010
Versión impresa: http://www.bubok.com/libros/176301/Mas-Literatura--n-3--Julio-2010

Y ya, ahora, me voy de vacaciones, a viajar casi sin rumbo, sólo con fecha de salida y de vuelta. Aquí dejo algo, en palabras, para despedir.

De espaldas siempre, materializando el paso del tiempo y la compleja tarea de rememoración. Perdemos, con metros metálicos en las manos, midiendo espacios vacíos, señales de circulación con extrañas palabras, extraños símbolos, en lugares sin sentido. Debemos esculpir la vida, no gritarle ni increparle. Debemos sacar de la vida la palabra, aunque se obstine en su mudez, aunque sólo nos muestre su cara. Insistamos, seamos escultores de la vida. Imitemos al Divino.

15/4/10

El nacimiento de una revista literaria

Con el nacimiento de "Másliteratura", con un formato muy cuidado y muy agradable a la vista, culminó un proceso de más de un año, y vio la luz una revista que pretende acercar la palabra a través de internet, mediante el cuento, la poesía, reseñas de libros, análisis de escritores y temas variados, así como el acceso del escritor nóvel a la publicación y una guía de concursos, entre otras cosas a las personas interesadas en estos temas. Un proyecto de muchos escritores, de diversas partes del planeta, en lengua castellana, que surgió de Escritores club, del que han ido saliendo algunos y entrando otros.
Se puede acceder a ella a través de internet, en descarga libre desde el sitio y también se puede adquirir en papel.
Aquí, el enlace a la página web de la revista y el widget del número 1:
http://www.masliteratura.com/

Número 1:



11/2/10

Cuentos solidarios. 2009


Acabamos de terminar y sacar a la luz el segundo volumen de "Cuentos Solidarios". Como el anterior, la finalidad es obtener beneficios para proyectos de ayuda. Si el año pasado dichos beneficios fueron y siguen yendo a Amnistía Internacional, los de este volumen se destinarán como ayuda a Haití. La descarga es gratuita, en Bubok y en Lulu, sólo su edición en papel tiene precio. Si se descarga, lo ideal sería que se hiciese un donativo, lo que crea o pueda cada cual, en los enlaces que hay en la página web de "Cuentos Solidarios". Todo es una ayuda, por pequeña que sea. Y espero que quien lo lea lo disfrute.

http://www.cuentossolidarios.blogspot.com

7/2/10

Recesos.

Y de repente aparecen los recesos en la vida como una recua de bueyes que tira de ti, con una soga que te ahoga y que te impide. Las razones son las de siempre, o las de nunca. Y te dicen. El mundo se te viene abajo y te preguntas las razones del porqué, pero nunca das con la respuesta exacta, y es por ello que no sabes el camino a seguir. Imploras y se te niega. Y ante eso… Siempre se van los mejores, en enero del año pasado Manu, en este enero Federico, aunque no físicamente, pero sí sus letras. Tal vez sea ese el camino, tal vez lo sea. Tal vez, Federico, lleves razón y el silencio sea otra forma de hacer Literatura. En tu memoria dejaré ausente, yo también, nuestro espacio común, ese que creamos para intentar hacer algo diferente, Caorden, como tú lo llamaste. Tal vez sea esto lo mejor, lo más innovador, lo diferente. Me has hecho pensar, y sigo debatiéndome en ese pensamiento.

26/12/09

Escritores autoayuda

Antes de nada quiero pedir disculpas por si alguien se ofende. No quiero que nadie se moleste. No quiero, ni muchísimo menos, parecer lo que no es, sino dar mi opinión, que viene de hace tiempo y que no tiene por qué ser ni mejor ni peor que la de los demás. Nadie está por encima del bien ni del mal, ni tiene la verdad absoluta ni la sabiduría total. Yo, mucho menos. Es simplemente eso, una opinión, la mía.
Dice Eugenio Trías, eminente filósofo, que la audacia del pensamiento consiste en encontrar alguna respuesta respecto al reto de la verdad, pero asumida de forma crítica, no dogmática. Hemos padecido una razón ensoberbecida, incapaz de conocer sus propios límites.

Viento. Hace unos días había viento y me llamaron para hacer windsurf. Me apetecía, aunque hace tiempo que no hago y me he ido. Ahora todo es kitesurf. Siempre me pareció de snobs, pero lo he probado y he de reconocer que está muy bien. Rectificar es de sabios. No me duelen prendas reconocer mis errores. Si es, es. Normalmente hasta que no veo el error no doy mi brazo a torcer. Se me debe demostrar. Tal vez sea uno de mis puntos flacos. Debería ser más flexible y aceptar antes, pero soy así; es algo que debo modificar, pues en caso contrario me perderé cosas y cometeré errores. Me han presentado a una chica que lo hace, y hemos estado hablando largo y tendido. Buena conversación. En la comida, al lado de la playa, en determinado momento surgió el tema de la autoayuda, de Coelho, Deepak Chopra, Osho… No tengo nada en contra de cualquier escritor ni de lo que escribe ni como lo escribe. Respeto todo, aunque no lo comparta. Pero no puedo evitar tener mis opiniones al respecto. Pero para poder tener una opinión hay que conocerlos, leerlos, analizarlos, pensarlos, ver otras opiniones y sacar tu propia conclusión. Coelho, como dijo alguien que leí, es un moralista frustrado, porque la forma en que propugna escapar de la realidad y la forma en que enseña sobre la vida es mediocre e insustancial. Desde un principio me parecieron malos, en cuanto a la forma y en cuanto al fondo. Aunque sus frases pueden ser bonitas, agradables, y creer que en ellas está la respuesta a lo que buscas, a lo que necesitas. Esta mujer es adicta a él. Ha tenido una pérdida reciente, de la que no voy a entrar en detalles, y necesita paz a raudales. Y se abandona a la palabrería fácil de estos pseudomaestros, sobre todo Coelho, porque necesita que alguien le diga entre mentiras que hay esperanza, sin ir más allá, sin tener que ser uno mismo el que se desentrañe, sin ir a los de verdad. Y la envidio, como envidio a la gente que tiene una ideología o una religión clara que promete un presente o un futuro lleno de esperanza y armonía, pero mi camino va por otro lado, quizá equivocado, no lo sé. Pero sí tengo claro que lo mío no es eso, tan fácil, tan vago, tan falso. Prefiero la suave cadencia de la vida, el dejar que la vida fluya, como el río, no estar ciego y que me dirija un tuerto, o un ciego, sino abrir los ojos por mí mismo y por quien de verdad piensa con profundidad, y no estos pseudo filósofos que nos dirigen hacia la autosuperación. Su discurso, y leí a Coelho, pues en caso contrario no me atrevería a opinar, es vacuo, insustancial, tedioso si se analiza desde la inteligencia, (y no quiero decir que quienes lo lean y crean ,no sean inteligentes, sino que tienen necesidades emocionales tremendas y buscan la solución a sus problemas en ellos, fuera de ellos mismos, porque se sienten incapaces, porque no conocen otros, quizá, a los especialistas, los serios y profundos; tal vez por la comodidad; no lo sé, y es respetable, por supuesto); la filosofía que pretende usar es sinceramente irrisoria y pueril, nos trata de narrar una historia por medio de hechos prosaicos, que sólo puede conducir a la risa o a la indignación. Estas cosas sólo pueden servir para hechos concretos y simples, pero aplicado a problemas más serios como el desajuste entre la realidad y los deseos, no sirven. En todos sus libros, que no logré terminar en su mayoría (sólo terminé El alquimista y porque fue un regalo; otros dos los empecé y no pude), me encontré con lo mismo: moralina a raudales, karma, pseudo religiosidad y sobre todo consejos para ser una mejor persona, para que tu esencia emane paz y amor. Terrible. Porque la vida es mucho más. Porque en la vida hay tristeza y se debe aceptar, y tratar de superar; maldad, que hay que tratar de modificar, y si es propia, eliminar… y además aunque hagas el bien, los caminos que sigas pueden estar plagados de trampas, que hay que sortear. Y con el sufrimiento no se llega mucho más lejos que con el bienestar. Esa es otra de sus grandes falacias. Y no es que lo diga yo, que sí, lo dice gente mucho más inteligente, sabia y preparada que yo, especialistas en el ser humano y sus problemas, filósofos, psicólogos, escritores. Y lo triste es que muchas personas van a estos pseudo guías espirituales buscando la salvación, y se dejan enganchar, como esta mujer que acabo de conocer. Yo prefiero, siempre, la vida real, y lo que hacen, escriben o piensan los hombres profundos, los filósofos, los psicólogos, los artistas, los científicos, los escritores de verdad. Porque sus temas son reales: la tristeza, la angustia, los elementos deprimentes, pero también los lúdicos y los rigurosos, la melancolía y la alegría y, a veces, muestran la esperanza de verdad. En el silencio gritamos hasta la extenuación, pero al final nos acostumbramos y nos dejamos ir por esos caminos tan fáciles, cómodos e ilusorios. Hay que buscarse para encontrarse, pero en la vida, no en la pseudo vida, en la pseudo filosofía. Y sí, hay que estar dispuesto a perderse para poder encontrase, pero dentro de uno y fuera de las pseudo filosofías, de las falsas ayudas, de las autoayudas. Viviendo la vida, entre las personas. Porque tiene que estar oscuro para que veamos la luz, para que la conozcamos. Estos escritores están bien para reírse un poco de sí mismo, para detalles simples, sin importancia. Pero si la vida está en el límite, si los problemas emocionales son serios, profundos, como los de esta mujer, hay que ir a lo de verdad, leer a los clásicos, leer a los especialistas, a los científicos, o ir a ellos. Por ejemplo "La Odisea", desde dentro, viendo como es el camino, que te pone un espejo en el alma y si sabes leer te muestra las metas de las personas. Pero la elección es de cada uno. Y tal vez el equivocado sea yo. Es posible, pero prefiero a Homero, a Kipling, a Becquet, a Hobbes, a Buda, a Lao Tse, que a estos. E insisto, puede que el equivocado sea yo. Porque no es que yo esté en mejor situación, quizá, que no es la ideal, ni es uno de mis mejores momentos, pero el camino escogido es otro bien distinto, de búsqueda interior, de escuchar a quien sabe, piensa, siente y vive de verdad, a quien me quiere de verdad, sin interés; de búsqueda de personas de verdad, no de medianías, no de la apariencia, no de pseudofilósofos, sino de los de verdad, de los que mediante el raciocinio, la ciencia, el pensamiento profundo y real analizan los problemas, los particulares y te ayudan a encontrar el camino, tu camino, con elementos reales, de verdad. Y quizá esté equivocado. No estoy en posesión de la verdad. Me equivoco muchísimo. Tengo alguna virtud y mil defectos. Y respeto a todos los que tomen cualquier camino o decisión, porque es así como debe ser, porque todos somos distintos, ni mejores ni peores, sólo distintos; unos intentando salir y buscar por un lado, otros por otro, y otros, los más, conformándose con estar como están, sin más. Sólo busco estar tranquilo, aprender, ser y vivir la vida como se debe, con todo lo que ella tiene, que es mucho, porque la vida es un regalo, aunque cuesta a veces un horror, porque es duro vivir, porque es arduo, aunque hermoso, porque no encuentras con quién, porque es muy difícil encontrar, y de ahí la soledad, a veces. Pero ahí estamos, intentándolo. El viento que te empuja a coger las olas y deslizar por la superficie del agua, y a veces volar. Un placer.

Algunas opiniones más sobre esto. Héctor Abad Faciolince. Uno de los mejores escritores colombianos de los noventa. En www.elmalpensante.com, desmonta el discurso cursi, espiritual y mercantil de Coehlo. Y a continuación la contestación de Coelho a alguien que no opina como él. Hay que ver su lenguaje, sus insultos y ver entrelíneas su ideología…

Señor Jose A. Pérez y lectores del blog Mi Mesa Cojea: Ante la polémica desatada por mi cuento titulado El pastor y el camello, quiero manifestar lo siguiente:

1. Que yo, Paulo Coehlo soy el único autor de la narración. La declaración de Jose A. Pérez respecto a su autoría es, por tanto, completamente falsa.

2. Que Periodista Digital tiene razón no sólo en esto, sino en todo lo que dice. Periodista Digital contiene siempre la verdad, incluso cuando parece una mierda estúpida copiada de un blog cualquiera de Internet.

3. Que el concepto de plagio es libre. Por ejemplo, si Periodista Digital publica el contenido de una entrada de un blog, con puntos y comas no es plagio. Pero si me plagian a mí, sí.

4. Que el autor de el blog titulado Mi Mesa Cojea es un sucio comunista, sin un ápice de inteligencia emocional, que sólo busca sembrar el caos y la confusión entre la sociedad española. Además de apoyar el plagio, apoya el aborto, el laicismo y el sexo desenfrenado sin mayores consecuencias a la mañana siguiente.

5. Que, al contrario de lo que sugieren ciertos comentaristas de tan despreciable blog, practicar el coito con un camello es completamente legítimo siempre que uno ame sinceramente al animal.

Paulo Coelho, escritor estrella muy equilibrado.

Y eso que iba a hablar de viento, de windsurf, de kitesurf, y de dos mujeres que se están fumando un habano en la mesa contigua a nosotros.


2/11/09

Un regalo de vida, sobre la vida.

Hay veces que te hacen regalos de una sencillez, pero de una belleza, que te llegan al alma, que te estremecen, que te hacen sentir en paz con todo y con todos, y decirte que aún quedan personas que sienten, que son, que están, que ven la vida como es de verdad, como se ha de mirar. Te das cuenta de las cosas importantes de la vida. Hay veces que cuando lees algo así te sientes con ganas de llorar, con ganas de reír, con ganas de bailar, con ganas de sentir, con ganas de entregar, con ganas de recibir, con ganas, en suma, de vivir. Éste es uno de ellos, de una buena amiga. Es todo un placer sentirte vivo. Es todo un regalo estar vivo. Es una suerte saber que hay personas que sienten como tú, que ven la vida como tú. Sólo me queda dar las gracias, y compartirlo con quien lo sepa apreciar.

“No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar en satisfacer el deseo de tu corazón. No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer como un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo. No me interesa que planetas están en armonía con tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu pesadumbre, si las traiciones de la vida te han abierto, o si te has marchitado y cerrado por el miedo al dolor futuro. Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, el mío o el tuyo, sin intentar esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo. Quiero saber si puedes estar con la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con locura y permitir que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos, sin advertirnos que seamos cuidadosos, que seamos realistas, o que recordemos las limitaciones de los seres humanos. No me interesa si la historia que me cuentas es verdadera. Quiero saber si decepcionas a otros para serte fiel a ti mismo, si puedes soportar la acusación sin traicionar a tu propia alma. Quiero saber si puedes ser fiel, y por lo tanto ser confiable. Quiero saber si puedes ver la belleza, aún cuando no sea bella todos los días, y si puedes originar tu vida desde su presencia. Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo o el mío, y no obstante pararte a la orilla del lago y gritarle a la luna “¡Sí!”. No me interesa saber en dónde vives o cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de pesar y desesperación, cansado y golpeado hasta los huesos, y hacer lo que se tiene que hacer por los niños. No me interesa quién eres o cómo llegaste a estar aquí. Quiero saber si te pararás en el centro del fuego conmigo sin rehuir. No me interesa en dónde o qué o con quién has estudiado. Quiero saber qué es lo que te sustenta desde adentro cuando todo lo demás desaparece. Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo, y si verdaderamente te agrada la compañía que buscas en los momentos vacíos.” Oriah Mountain Dreamer

18/7/09

El misterio en la palabra

Algo nuevo, el principio, y algo viejo, el final. Algo oscuro, algo triste, algo terrible. Símbolos. Belleza... Hay un acertijo escondido en el conjunto de los dos escritos, en esas palabras, un misterio encerrado de difícil solución. Todo un reto a la imaginación.

(Y por favor, que no se me malinterprete, no hay ninguna intencionalidad en ellas ni van dirigidas a nadie. En el hipotético caso de que hablasen de alguien, que no, lo harían de mí, y tampoco.)


1. Alrededor de las sombras inertes, en el espacio donde habita la nada, emerge la pústula humana, negra, floreciente; los ojos velados, la mirada oscura, para no ver el dolor de la vida, su muerte. El aliento gélido solo escupe palabras vacías de espinas pobladas que hieren y amenazan, que se clavan y horadan buscando la vida para atesorarla, para arrasarla. Todo es vacío, todo es terror, todo es nada.

Haiku 8

En el ocaso,

como una virgen triste.

Llanto de pasos.

2. Sentía el rumor inmundo de los cuervos al anidar por la noche en el centenario nogal que había en el segundo patio como un martilleo constante que le taladraba los oídos. Castigado en la oscura cuadra, anegado en lágrimas por el terror que se escondía tras la puerta interior, donde su padre le había dicho que, más allá, habitaban los demonios. Cuatro años, y ya el sufrimiento atroz de estar donde estaba, pero sobre todo, el sufrimiento por el daño inflingido a sus padres, por la carga que habían de soportar por su presencia, y que ni tan siquiera los violentos correazos, con que hasta aquella cárcel demoníaca le había llevado su progenitor, podían mitigar.

¡Dios, cuánto dolor por cuanta infamia! Jamás podría ser perdonado. Jamás podría ser amado, jamás podría ser salvo. Jamás podría alcanzar la felicidad, ni en este mundo ni el venidero. Jamás. Y las lágrimas le corrían por las infantiles mejillas como un río sin fin y sin destino. Y no había nadie. Nunca había nadie. Sólo la noche, que le acogía en sus dulces brazos, como una muerte amable.

11/3/09

Ese asunto tan manido

El trabajo limita la creatividad, y de ahí que recurra a otros. Sin embargo no me duelen prendas el hacerlo puesto que traigo a uno de los maestros, Quevedo. Espero que tras el paréntesis de los esfuerzos y de los desastres, la primavera venga llena de olores, de sabores, de colores, y con ello la vida entera se abra y permita sacar todo aquello que llevamos dentro. Sin duda así será. Sólo hay que saber mirar. Todo está ahí para quien sepa verlo, para quien sepa y pueda cogerlo. La brillantez de las burbujas es el aceite de la vida. Sea pues.

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía;
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Medulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.


Toda una lección sobre ese sentimiento tan asquerosamente manoseado y mal usado, incomprendido, escupido, despreciado y masacrado.
Seguramente el mejor soneto de Quevedo, probablemente el mejor de la Literatura española.

18/2/09

Sombra

Cuando una persona pierde su sombra lo pierde todo. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué la vende? La respuesta es difícil. Judas vendió a Cristo por treinta monedas. Vendió su sombra, su alma, vendió su espejo, a su mentor, a su maestro. Acabó no soportando el hecho y se colgó. Su conciencia no soportó la ignominia. ¿Podemos vivir sin nuestra sombra? Probablemente sí, durante un tiempo. ¿Y después qué? ¿Acabar como Fausto o como Judas? Quien vende su alma, su sombra, acaba siendo víctima de su propia debilidad, de su ambición, o de la razón que le ha llevando a la venta, sin importarle las consecuencias o sin verlas. Pero el tiempo corre, el tiempo es sabio, y al final habrá de pagar su deuda. Sabia es la rueda. Terminará perdiendo todo y condenando su ser, destruyendo su vida y lo que ama. Hablamos, hablamos y hablamos de su importancia, sin embargo, en determinadas circunstancias y, a veces, en un momento corto de tiempo la vendemos. Sesenta días, tal vez menos, para mudar, para vender. Así es la vida. Una bella melodía suena y, de improviso, el silencio aterrador. Quien la vende suele ser analítico, calculador, ocultador, egoísta, utilizador de las personas y los sentimientos en su propio beneficio, por… O tal vez sea que... No lo sé. Hablamos, hablamos y hablamos, y la vendemos al mejor postor, al primero que pasa, o buscamos a alguien fácil, simple, ya utilizado. ¿Cuál es el premio? ¿Treinta monedas de oro? ¿Belleza permanente? ¿Conocimiento? ¿Falsa seguridad momentánea? Tiempo. El tiempo corre. El tiempo pasa. Y mientras, vivimos sin sombra, sin alma. Y así es difícil vivir durante mucho tiempo. Comienza, antes o después, el calvario. Un Gólgota que le llevará por un camino que no era el buscado o presentido, o deseado. ¿Y entonces? ¿Nos colgamos de un árbol? ¿Matamos dejando un rastro eterno de cadáveres, aun de los que más nos han dado y querido? ¿Lloramos? Quien vende su alma, su sombra, ya no es él, es alguien falso, una mitad de nada, de vacío, de sequedad. ¿O lo era ya antes de venderla? ¿Desde siempre, aunque las apariencias engañen? Mejor no ser como el desgraciado Schlemihl de la fábula de Chamisso, que la vendió por una bolsa de oro y nunca recuperó la paz. Mejor no ser como él, como Fausto, como Judas. Mejor mantener tu sombra, caminar con ella, aun solo. Alma. Sombra.

1/2/09

Para Manu

Antes de ayer murió mi amigo. Cuánto lamento las palabras que no te dije, los abrazos que no te di. Siempre es tarde para el lamento. Siempre es tarde por no haber dicho te quiero lo suficiente. Siempre es tarde. Cuánto lamento. Cómo duele el alma por esas cosas, por el destierro. Lágrimas en silencio. Siempre es tarde aun llevándote tan dentro. Donde siempre estuviste, donde estás, donde estarás. Donde siempre están las personas con las que tanto quiero. Bebamos absenta, celebremos la muerte, ya nadie me queda. Muramos.
Te seguiré, lento.

Esto, en el recuerdo:

El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer. No hay una cosa
que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres. La ergástula es oscura,
la firme trama es de firme hierro,
pero en ningún recodo de tu encierro,
puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.

Jorge Luis Borges

17/12/08

Cosas sueltas. Ojos rotos.


Te muestras en tu ausencia repitiendo las palabras bellas que dijiste un día a un alma deshecha, rota en mil jirones, en pétalos de añoranza, buceando entre las cenizas desligadas de cigarrillos fumados a impaciencias, inhalados en pensamientos huidos, sin retoques.

Tengo la mirada del gélido invierno anclada en el alma. Ni un rescoldo inmaculado queda de la llama iniciática que alumbró el camino, que alimentó el sueño. El viento ya no araña, arrasa. El viento arrastra y pudre agrandando lo deshecho, convirtiendo el azul de aquella en denso fuego, en tenebroso infierno.

Garantízame la paz y te daré lo que me pidas. Te traeré el ámbar de los mares de coral y la lluvia del país donde no hay vida. Garantízame el amor y la eternidad te daré en poesía. Te regalaré mi alma en un cofre decorado de sueños inventados para ti. Garantízame tu ser y te daré por siempre mi vida. Aleja de mí tu ausencia y te daré el universo.


Y esto, por el placer que sé que provoca el escucharlo aun en la ausencia:

26/11/08

la muerte constante. III

(...) De cualquier forma, también es cierto que alguna mujer de su descendencia fue dada a los excesos de la carne, tanto como que una de ellas, Virginia, hija cuarta de Don Medardo y Doña Marina, no contenta con probar todo lo que a su alcance se puso, que también es verdad no fue mucho, dadas sus características físicas, y espirituales, dicho sea también, y visto el destino que su horridez le hacía prever en su horizonte, en cuanto dio con un muchacho escaso de luces y sobrado de altura, pues medía dos metros, lo que contrastaba con el escaso metro cincuenta de ella, o quizás por eso, pensando que la altura podía presagiar algo extraordinario en la entrepierna, decidió obviar el hecho de su homosexualidad, transformada en bisexualidad cuando ella consiguió convencerle de su error a base de calenturas en sus partes y largas y misteriosas conversaciones a la luz de la luna o de los faroles rotos de las calles, y casarse con él. Pero como era de prever, el hombre dejó de saciar los apetitos de tan extraordinaria amante, dada su real condición, y ella se vio en la necesidad de buscar otros caminos donde saciar los placeres denegados, y así se lanzó a una vorágine en la que no paró prendas, a pesar de los dos hijos del matrimonio, y echó, primero, mano de las mujeres, más dadas a la contemplación y a la melancolía, a la sensibilidad y a la sensiblería, y aunque ella hacía alarde de modernidad y se propugnaba como una bisexual convencida, su interior le impelía hacia lo fálico, y como oyó a alguien, a su abuela, según ella, que los negros tenían la verga gorda y los moros larga y fina, y ella era muy mirada para esas cosas, se decantó por los segundos y, gracias al contacto que su trabajo le permitía con los emigrantes del Magreb, con el primero que pudo, en el primer despacho que pudo, se lo benefició, con tanto ímpetu y fruición que a los nueve meses hubo fruto de aquellos arrimamientos, que debieron ser de tal envergadura que el moro, a pesar de la fama de prolijos, en cuanto al sexo, tienen, dio en huir y no querer saber nada ni de la madre ni de la hija. Tal pavor le debieron producir los excesos sexuales de tan extraordinaria nieta de Francisco de Villasante Olmos. Ahora yace sus carnes nuevamente en brazos de otra mujer, misógina y dada a las veleidades del más allá, en la búsqueda permanente de una razón que le explique el por qué del Ser y sus circunstancias, raras de alguna manera o al menos distintas a lo que se podía esperar. Pero esa querencia no quedó solo en Virginia o en su prima Soledad; alguna de sus hermanas se habría lanzado al abismo del conocimiento en dicho tema si el aviso de la condena eterna a manos de legiones de demonios no hubiera estado tan presente en las épocas oscuras que les tocaron vivir.
(...)

25/11/08

Algunas cosas.

Cuando la dualidad de la unión perfecta se rompe, la vida no sigue, la vida se para, se angosta y se oscurece. Y ya todo es nada. O sí sigue, pero lo hace de esa forma que no es ya vida. No es vida, es otra cosa. Porque sabes que lo tenido no está, que no estará. Habrá otras cosas, diferentes, que las podremos camuflar de buenas, pero que en el fondo sabemos que no son, ni de lejos, como la brillantez de las otras. De ahí la tristeza, la amargura por la rotura, por la pérdida. Y ya sólo queda tratar de andar, seguir andando, pero sin búsqueda, porque sabes que encontraste, que tuviste, y que fuera del paraíso perdido, todo no son sino meras copias imperfectas de aquella belleza. Y es triste conformarse, aunque se puede. Pero eso ya es sólo sobrevivir.

Oigo caer el tiempo, gota a gota, y ninguna gota que cae se oye caer. ¡Respiro, suspirando!
Fernando Pessoa.

1/11/08

La muerte constante. II

Crescencia fue contratada tras el alumbramiento del primero de los vástagos de Don Medardo Hoyos Rubianes por su mujer Doña Marina de Villasante Jiménez, hija del héroe del bando nacional durante la Guerra Civil, Francisco de Villasante Olmos, aquel que, después de ser hecho prisionero por las hordas rojas (en su terminología ideológica y castrense), tras el cerco y posterior asalto en Santa María de la Cabeza, consiguió huir del tren que lo trasladaba a la capital de la provincia para ser fusilado, cosa de la que no estaba al tanto, pero que, por esas circunstancias propicias que suelen rodear a los héroes, fue avisado por un gitano que, ¡Oh diosa fortuna!, iba en el tren como fuerza de asalto y que había sido sacado de algún que otro apuro cuando, Olmos, como era conocido por el común, estaba destinado en el ignoto pueblo de Sierra Morena donde vivía el mentado calé, en calidad de Comandante de puesto. Título que no le venía por su graduación, pues no era sino un simple cabo, toda vez que se había insertado en el cuerpo de la Benemérita tras un altercado familiar con su madrastra, con la que su padre había contraído nuevas nupcias tras el fallecimiento de su madre, y que, según contaban las crónicas familiares, no era un dechado de virtudes, la madrastra, en sus relaciones con la prole que traía consigo el allegado, aunque sí poseía un amplio registro de virtudes amatorias, de ahí las prisas del padre para el casorio. Contaban las malas lenguas familiares que solía remolonear en la cama y que se levantaba tarde y mal, con gesto hosco y ceñudo, exigiendo las viandas para, tras dar cuenta de ellas, volver a la cama, donde a no mucho tardar se incorporaba el patriarca, para dar suelta a sus muchas y perentorias necesidades venéreas, y como la cara de satisfacción era notable y evidente tras el ágape amatorio, lógico es que permaneciese más atento a las necesidades y querencias de su dueña que a las de sus hijos. Necesidades carnales que pasaron a la mayoría de los miembros producto de su actividad genésica, sobre todo a los del sexo masculino, empezando por el héroe de la Batalla del Ebro, de Teruel y de tantas y tantas hazañas, unas militares y otras de orden disparejo, y pasando por el primogénito y por el primogénito de éste, y así hasta la generación presente; pero no solo pasó el gen victorioso a los primogénitos varones, también lo hizo, saltando a las mujeres, a los primogénitos de éstas, que no se sabe bien por qué casualidad, siempre fueron hombres....

21/10/08

Era una noche prodigiosa

Siempre hemos oído contar un cuento. Incluso algunos lo hemos escrito. Forma parte de nuestro acervo cultural. Los llevamos dentro. Está en nuestro subsconsciente colectivo. Alrededor de una hoguera una figura mayor, tal vez el hechicero, relata a su calor, entre las luces y contraluces que las llamas provocan, alguna historia a niños y no tan niños, que miran arrobados esa figura que les transporta más allá de su realidad real. ¡El lobo!... Dice Nabokov que hay magia en la combinación de las palabras del pastorcito. Según él, ese niño fue el hechicero del que salieron todos los cuentos. Cuentos en todas las culturas, en todos los pueblos y en todos los tiempos. Poe, Kafka, Borges, Konrad, Kipling, Cortázar, García Márquez, Melvill… Cuando se comienza a contar un cuento se abre el apetito de escuchar y éste alimenta el de contar. Y el que cuenta siempre oye una voz en su interior, que surge de todas las voces de los que han contado, obligándole a seguir contando. Es todo un placer contar un cuento. Es todo un placer escribir un cuento. Érase una vez…, Once upon a time…Y todo surgió en Mesopotamia (donde casi todo, y donde hoy casi nada), en las montañas de Irak y sus alrededores, donde según la tradición debió estar el Paraíso de donde fuimos expulsados, allí donde se contaban los cuentos a la luz de las llamas. Allí nace el Gilgamesh, y se va a la India y surge el Mahabharata, y se va a Israel y aparece la Biblia, y sigue en Europa con Bocaccio y en el mundo musulmán con Las mil y una noches. El cuento es la esencia de la Literatura. De ahí quizás una de las frases más hermosas que he leído nunca. De Dostoievsky, cuando en sus Noches blancas dice: "Era una noche prodigiosa, una noche de esas que quizá sólo vemos cuando somos jóvenes, lector querido". Debemos seguir contando cuentos, y como ya no es posible en la magia de las noches de plenilunio arropados por el amarillo de la hoguera, hagámoslo con la magia del sonido de una pluma rasgando el papel al escribir sobre él.

18/10/08

La muerte constante. I

El verano vino de una forma tan intempestiva y extraordinaria como lo hizo el invierno, y como el anterior y el anterior, y así todos desde que sus recuerdos estaban con él. De un día para otro, sin avisar, el calor se apoderaba de Constanza y de todas las personas y bestias que habitaban en ella. De los pájaros no, porque nunca había habido, o no los recordaba. Ranas sí, pero pocas y pequeñas; culebras también, de agua y de tierra. Las de tierra eran las peores, porque salían sin avisar, de pronto no estaban y de pronto sí. Aletargadas todo el invierno y de una noche para otra, sueltas por el campo, por los trigales y los olivares, enroscadas, con la lengua saboreando el calor. Eran víboras y alicántaras, con sus rayas en el lomo, enigmáticas y atractivas. Él siempre las confundía, porque sus padres no eran del campo. Los agricultores y su recua si sabían hacerlo, por toda una vida de convivencia con los ofidios y por alguna que otra pérdida en ambos bandos. Aquel año, como casi todos, las culebras campaban a sus anchas, apareciendo por las calles y por las casas. A veces se encontraba alguna en las camas de los niños de pecho, entre las ropas, arrebujadas, como hermanas de leche, calentándose con el calor de sus menudos cuerpos. Se las perseguía, a veces, con todo lo que se tenía a mano y se las mataba a palos, otras, pues el tiempo hizo que la costumbre diese en mudar el pensamiento que hacia ellas había, y así, al acostumbrarse a ellas, se las dejaba en paz o sólo se las perseguía hasta que salían de las casas o de las calles y se iban por los albañales o por las calles hasta las lindes del pueblo, a la sierra o a los campos de labor que rodeaban lo rodeaban. Alacranes también había, gordos y lustrosos, en los huecos de las tapias y debajo de cualquier cosa dentro de las cosas, aguantando los calores de aquellos veranos infames e interminables que hundían el pueblo y a sus seres en una abatimiento silencioso que les hacía deambular, en las horas de mayor intensidad, como almas en pena en busca de rincones frescos. Él siempre miraba en esos rincones, a pesar de las advertencias, guiado como por un imán por lo prohibido, por el peligro supuesto pero no vivido, temido pero no sentido. Y una vez, cuando tenía algunos años, miró en un agujero del tapial que seguía la pared de su casa, y que lleno de agujeros le miraba a él como retándole, y creyó ver uno grande y hermoso, y su instinto pudo más que su miedo, y metió la mano para tocarlo, y lo notó frió. Sacó lo que creía un escorpión, presa segura para enseñar, con la candidez de sus pocos años, a sus amigos, ajeno al peligro, y su sorpresa fue mayor que el desencanto de no ser un alacrán lo encontrado. Dos duros había en sus manos con los que compró y compró cosas en el puesto que el Mudito tenía en la plaza del pueblo. Un coche azul de plástico, descapotable, con las ruedas negras, y un camión, amarillo y rojo, y pipas y garbanzos, caramelos y altramuces, y aún le sobraron cuatro pesetas, que metió en sus pantalones cortos, de felpa, que le daban calor y picor, pero que eran los del invierno, cortados con la rapidez que imponían los nuevos tiempos y la rapidez con que venían, en la primera mañana de calor, por Crescencia, la muchacha que vivía en su casa como fámula...

14/9/08

Cuentos solidarios


Casi todos tenemos algo malo y algo bueno. Casi todos poseemos la capacidad de ayudar a los demás. Sólo nos falta, a veces, un empujón, una ligera ayuda. Casi todos, cuando vemos imágenes de hambre, muerte, violencia, pensamos que se debería hacer algo para solucionarlas. Pero no lo hacemos. Hay mil razones para ello, para quedarnos quietos. Pero hay cien mil más para sí hacerlo. Una, la más importante, es que nadie, si se puede evitar, debería morir de hambre (y menos un niño), ni sufrir persecución injusta, ni… Y se puede hacer algo. Estoy convencido de ello. Sólo nos falta que nos den un ligero empujón.
Todos podemos hacer algo. Un grano no hace un desierto pero ayuda. Nosotros solos no podemos resolver todos los problemas del mundo, pero podemos ayudar a empezar a lograrlo. Podemos poner nuestro grano de arena.
Un grupo de escritores, de distintas nacionalidades, han hecho causa común para ello y han sacado a la luz un libro cuyos beneficios irán en su integridad a Amnistía Internacional. Cuentos Solidarios (Los gestos del suicida). Un proyecto que será anual y que irá, cada año, a una ONG distinta. Comprando el libro se ayuda a luchar contra la injusticia en el planeta, a que los Derechos Humanos sean menos pisoteados, a que seamos un poco más libres. Porque somos más libres en la medida en que ayudamos a que los demás lo sean también. Quizás este sea el empujón necesario. Un buen punto de partida. El inicio de algo que nos hará, sin duda, mejor personas.