18/4/12

Alfa

Santa Cruz de Maderuelo. Segovia


Verde. Ayer era verde. Todo. Y lloré. Estaba allí. Iba a ver. Y no. Todo es alto. Cristal. Cuadros, cuadrados cuadros sobre el cristal. Infinito.
Todos andan despacio, como a impulsos desacompasados. ¿Por qué regresan los idos?
Hay árboles por doquier, en filas que dibujan espacios, líneas con sentidos. Un niño posa sus pies descalzos en la piel de un árbol muerto caido sobre la corriente embravecida de un torrente de montaña.
¿Cómo predecimos la muerte? ¿Cómo la pensamos? ¿Cómo la vivimos? Hay tacto en el tacto de la piel del talón de un recién nacido. Como la lluvia de polen, como sentimos la vida. Así debería.
Cada vez que me acojo entre las hayas de los bosques, de los helechos, de los líquenes, entre la bruma, entre la noche, me encuentro conmigo, contigo, con ella, y me encojo.
Llueven plumas en primavera.
Broadway and mercy.
Grocery Center.
Sigue lloviendo perfume pientras abrazo al niño.
Sonrisa.

25/3/12

Manifiesto Devónico

Homenaje a Mallarmé. Oteiza


Admirando las oblicuidades de Moore, las líneas curvas de formas informes descansando sobre superficies rectas; observando la concavidad y la convexidad, lo vacío y lo lleno, la materia visible al ojo y su ausencia. Viendo las rectas espaciales que componen polígonos, de Oteiza. Me fui entonces, azar, sin duda, o kaos, a la casa de la cascada, de Wright, con el agua como alma del edificio y significación de lo móvil, de la estabilidad también, de la perdurabilidad, de lo que es y ya no, de la esencia. Heráclito y él y no. Esa alegoría de la vida, del todo, de la nada.
Creo que hay que representar el Vacío, la Nada. Ahí, siento, radica la esencia del Arte.
Por ello cada vez me acerco más a ese punto, o lo intento. Tratar de superar la realidad y entrar en la no realidad, en el Vacío, parte esencial de la realidad. Creo en la necesidad de expresar el Vacío, en la necesidad de recrear la Nada, en describirla. Decir la Nada es lo esencial. Escribirla. Creo que eso es Vivir. Siento que es la máxima expresión a la que el Arte puede acceder, y la Literatura, por tanto, también.
Volúmenes sin masa. Ausencia de formas, definidas o no. Hablo de palabras. Ya no habría estaticidad, ni su opuesto; y el tiempo, de existir, ahí, carecería de sentido, con lo que se habría incorporado, éste, a aquella, la Nada, formando la Unicidad absoluta, el Vacío eterno. Algo así como comprimir a Calder y Moore dentro de Chillida, en lo escultórico.
Me preocupa esa necesidad de tener que comprender la obra, la creación. Deberíamos aislarnos de ella y limitarnos a crear, y, de no ser capaces, a disfrutar de ello, de la alegría que proporciona, del consuelo, de la emoción, de la paz que produce, como decía Picasso.
Acceder a la alinealidad; desdibujar el punto y entonces asociarlo a la atemporalidad, pero no en sentido de eternidad sino de ausencia de temporalidad. No habría porque no habría tiempo, lo habríamos plegado hasta su máxima expresión, y habría de ser, entonces, y necesariamente, la Nada. Toda la creatividad condensada en un punto, y su obra también. Calder y Moore, Chillida y Oteiza. La pureza extrema. Sería el momento del llanto, llorar de emoción. Morir, pues toda vida estaría ahí. Concavidad y convexidad enfrentadas hasta autoincorporarse, hasta desaparecer. La simetría por esencia haría desaparecer la vida y con ella el Arte, por ello no deberíamos evitarla sino exaltarla, radicalizarla, superarla en otro nivel. Morir es el destino para que el Arte emerja indemne. Ahí, en ese elemento extremo donde la escritura alcanza un punto mágico, místico, de extrema belleza, pues sería la Belleza, y eso sólo es posible porque no habría nada y esa nada sería el todo. Habría muerto, desparecido. Sería.
En todo el proceso para crear debe haber un momento de implosión, de meter todo, y todos los conocimientos también, hacia dentro, hasta concentrarlos en uno solo, y ese uno conseguir que sea la sencillez máxima, tan único y al tiempo absoluto que sea todo y todos al tiempo, y que en ese proceso logre desaparecer. En esa ausencia de sí estaría la máxima expresión de la creación. Sería la creación final, la obra de arte absoluta, la Literatura perfecta. Sería Dios en esencia. La Nada, el Todo, el Vacío.

12/3/12

La náusea

La náusea. Mercedes Molinero




Esa mujer me produce cansancio térmico. Cada vez que la veo hay una desregulación de las caries, con lo que ello trae consigo, y todas y cada una de las rectas de mi cuerpo se destensionan y se convierten en oblicuidades. Se me acerca y esputo, hacia dentro (soy muy educado), y me atraganto con esa especie de bilis semántica que mi cerebro produce. Mastica lengua aderezada de quina de Módena (es muy esnob). Mientras habla fija la mirada como las serpientes al tiempo que arroja hojas secas como los vientos de un otoño marrón, que no son sino palabras sin descanso, imprecaciones metódicamente hechas para dañar, y entre ellas se escucha como un burbujeo de aire en ebullición que sale al exterior, o pugna por hacerlo, como esas pompas de aire en la superficie de un puchero puesto a calentar, y que me saca de mis casillas pero que me desconcierta y aprisiona también, como un matra sin sentido, desconocido y voraz. La siento como una guerra. Peón de alfil a reina. Karpov nunca me gustó. Tal vez por su mirada taimada y la sonrisa de alacrán, producto, ambas, de un régimen que primaba el maquiavelismo como método de ascenso social, y que convirtió la mezquindad en la moneda de uso corriente para trepar en la jerarquía o vivir en ella; o tal vez por las guedejas que se gasta, negras, lacias, sin lavar, pegadas, como las de ella, aunque ella se las lava o eso dice. Con carmín negro. Están partidas de forma axial, sus almas, como sus pelos. Un río de ojilllos de rata le caen por doquier o es la náusea de una alcantarilla o la de Sartre lo que le escurre por el escote. El decubrimiento de la filosofía puede llevarte a la abyección. Hiede el reo, dicen, y ella no para de escupir palabras como quien llueve en las noches del espanto. Como ese escozor en el culo al que no te puedes sustraer sin rascarte y que sabes, sin embargo, que sólo calma momentaneamente el escozor pero que no lo palía, y sin embargo quieres morir o vivir ahogado. La veo y veo un eritema precoz, un vómito ausente y silente, un derrame cerebral de ecuaciones sin solución. A veces pareciese que fuera a echar a volar, desplegando unos élitros surgidos de no se sabe dónde, tal vez de sus axilas o que escondidos estén, melindrosos, bajo esa rebeca enorme que le tapa con gracia y soltura esas caderas redondas y sueltas, santas caderas creadas para la crianza y ausentes de ella, engrandecidas por el escarnio y su ausencia, mientras repite hasta la saciedad su oración maldita: entonces... Y es entonces cuando se produce ese dolor intenso, seco y pestilente, como un embarazo ectópico, pero en el cuello, forúnculo acuoso; un hijo externo y sin nuez, navideño, como su compañero de viaje, ausente también o ausentado más bien; bola de navidad que pende de ese árbol pez. Hobbes ya lo predijo, estamos gobernados por gilipollas de distinta jaez. O algo así, entonces, dijo otra vez. Qué desastre.





8/3/12

Añil

Tras los velos. Manolo Rendón


Le hacía sentir culpable y lo alargaba. Lo único que a ella le hacia volver era satisfacer el ansia de aplacar su deseo de sexo y ver cómo él se sentía agradecido; esa sensación de humillación ajena, la desposesión de uno mismo en favor del poder del otro, la dación en pago a estar con ella, su ama y señora, su dueña; la negación de uno mismo, la alienación absoluta, el vacío.
Y aun así, cuánto le quiso.
Como a su hermana menor, cuando de pequeñas iban al parque a jugar o a un recado para su madre, y ella le decía, gritando, que se quedase allí, en medio de la calle, mientras se iba corriendo y se escondía en una esquina, observando el llanto y el miedo de una niña de apenas cuatro años, para volver al poco y abrazarla, y sentir el temblor, la gratitud, el temor, el vacío de aquel ser en sus frágiles años, besar su salino llanto, sentir el poder, el poder y el dolor, el terror.
Ese sentimiento era añil, como la congoja de un niño herido.

21/2/12

Aire

"La flagelación de Cristo". Piero della Francesca



¿Que hay, con exactitud, tras un muerto? Posiblemente la decepción sea así, mirar detrás de unos huesos y encontrar ausencia, aire. Deberíamos envasarlo y venderlo a precio de oro, como el silencio, pero, ¿quién lo posee? Oxígeno, ausencia. La pureza incontaminada, el vacío. La levedad sin contaminación, la nada. Lo primero sí, lo segundo no. Es una obviedad y sin embargo es tan fácil, se hace tanto, pagamos tanto por ello.
El recipiente debería ser hermoso. Azul, pero ya está utilizado para las botellas de agua y lo asociaríamos con ella. Ocupado el espacio publicitario por el líquido, me inclino por un rojo oscuro, burdeos tal vez, por su relación con la sangre. Algo así como: Oxígeno de prístina pureza, de los aires del K2, correrá por su torrente sanguíneo alimentando a las plaquetas, a los glóbulos rojos y a los blancos, acariciando las acumulaciones de grasa del hermoso colesterol de las carnes rojas regadas con buenos tintos de buenas añadas. Habría que desechar, sin dudarlo, a una hermosa modelo. Miles habría que preferirían a una Venus, con su sedoso cabello dorado movido por Clovis y Zéfiro, mostrando su excelso y níveo cuerpo. Sin embargo, no. Me decidiría por un paseo aéreo por los bosques y las montañas de Alaska. El Denali de los Atabascos. Aire. Oxígeno. Una pareja de avanzada edad en un impresionante estado de salud, el cabello blanco, lacio, la sonrisa perfecta, los ojos azules, mirándose -tan nórdicos, tan guapos, aun viejos-, mientras él respira la envasada esencia a través de un artilugio dorado y, echando la cabeza atrás, al tiempo que cierra sus ojos, se deja inundar por el torrente de oxígeno inspirado, entrando en una especie de éxtasis supremo que se traduce en una sonrisa beatífica, parecida, aunque no tanto, a la de ella, que le mira arrobada y esperando. Pensamiento zen concentrado. La suprema vacuidad. El excelso vacío de las altas montañas. Dios, o su acceso a él, envasado en una hermosísima botella roja de cristal. De cristal de Murano, por supuesto.
Quizás la concha de Venus pudiese ser su símbolo. Tal vez. Aunque no en amarillo, como hizo la Shell (demasiado nacional). Mejor en verde, por la complementariedad. Pero habría que buscar el tono adecuado que combinase con el de rojo. O un azul índigo, o ese azul intensamente hermoso del pesonaje de la izquierda de “La flagelación de Cristo”, de Piero de la Francesca.
Y mientras, el muerto ahí, impávido, muerto (qué remedio).
¿Qué hay detrás del espacio que ocupa un muerto? He de decir que si nos atenemos al hecho de la posibilidad de que las cuerdas energéticas de la teoría de cuerdas del multiverso fuesen reales, entonces, ¿qué habría detrás de los huesos de un muerto?, ¿y ese otro muerto, estaría muerto? ¿Habría un muerto tomando café, en cuyo caso...?
Y si no respira porque está muerto, claro, entonces, ¿para qué quiere el fabuloso producto embotellado en rojo cristal? De Murano, claro. Extraño.
Es un mundo extraño este, lleno de vértices y vórtices, de líneas, de oxígeno, de muertos. Es un problema, el de las ausencias tras de..., lleno de oclusividad e inclusividad.
He visto cómo hay hierros que penden de algunas partes del agujero hecho en un muro que se resiste a caer, roto por el golpear constante de martillos pequeños en manos pequeñas de cuerpos pequeños. Hierros como nervios muertos. De algunos salen hilos en gris pintados. Sobre los restos de estuco blanco se lee, a modo de epitafio: “...um schweizer, kase nouveau monde”. Estas tres últimas palabras bajo las otras.
Extraño aspecto el de las miradas que vagan en la acuosidad del absurdo para decir o no decir nada. ¿Y si rompiésemos un vértice? ¿Dos líneas rectas vagarían eternamente por el espacio en ausencias?
No sé qué hay tras los huesos de un muerto. Y quizás nunca llegue a saberlo. Tampoco importa mucho, creo.

18/2/12

Jano bifronte

Jano bifronte de Candelario

Como la lentitud de una hoja cayendo, en el cálido aire de un otoño soñado. Como la delicadeza del sonido que produce un suspiro. Como el alma de un violín herido por el desgarro. Así, casi con desmayo. Cada vez que adivino el sentido escondido de frases sin tiempo. En ti no hay caminos. El viento no lacera. Sé. Milenios de angustias, Jano. Y sé, también, qué hay en cada pupila un reflejo mientras la lluvia resbala mi rostro, y que el llanto perdido de alguien me aleja. El sueño es así. Y te veo en cada sonrisa que muestro, de ti, cada vez que lo haces, por mí. Tal vez para mí. Los regueros de angustia salina sellaron la paz. Ya es tiempo. Ahora sólo a ti miro, y lavo el siento de años, milenios tal vez. Tan lento que a veces...
En ti.
Cada tiempo es un tiempo pero este es el tiempo, mi tiempo. Por ti. Cada vez que te veo siento el rocío de vida que derramas en pétalos de agua. Apareces así, tan absolutamente natural, que sólo cabe estar, para ti.





14/2/12

En el Kaos

Hacia Grecia, nuestra cuna, sólo me cabe una palabra en este momento de Kaos, palabra griega, la de "compasión", del latín cumpassio, calco semántico o traducción del vocablo griego συμπάθεια (sympathia), palabra compuesta de συν πάσχω + = συμπάσχω, literalmente "sufrir juntos", "tratar con emociones ...", simpatía. Eso es lo que siento hacia Grecia y los griegos. Y ante cada una de las gotas que en forma de noticias nos llegan, sesgadas, apagadas, como s is de un serial ajeno se tratase, sólo eso me cabe la compasión, la simpatía.
Y aquí expongo algo más que esas noticias del telediario o de los periódicos, algo que se dice en las redes sociales y que no se cuenta, que se oculta, la otra realidad, la real, la realidad veraz y auténtica, mientras ocurren cosas como que dos héroes nacionales, Manolis Glezos, de 91 años, y Mikis Theodorakis, de 87, fuesen agredidos por la policía mientras participaban en las protestas pacíficas junto a decenas de miles de personas.
COMUNICADO DE INTEGRANTES DE LA MARCHA A ATENAS QUE ESTÁN ACTUALMENTE EN GRECIA: Los medios de comunicación internacionales han hablado de la noche pasada en Grecia. Han hablado de fuego, de caos, de violencia... Hablan de las 100.000 personas congregadas en syntagma, pero no de las 200.000 que realmente habia ni de las 300.000 que no pudieron llegar a la plaza porque las calles y el metro estaban bloqueadas por la policia. No han hablado de como la policia provoco el inicio de los disturbios a las 17:00 arrojando gases lacrimogenos, indiscriminadamente por toda la plaza Syntagma, dispersando a los manifestantes por todo el centro de Atenas, para que no molestaran frente al parlamento. Los medios han hablado de destruccion indiscrimanada, han hecho correr el rumor de que la biblioteca nacional de Atenas ardia en llamas. Falso. Han ardido bancos, cafeterias y tiendas, franquicias de las industrias multimillionarias que han llevado a Grecia a esta situacion, los medios hablan de jovenes antisistema, pero no hablan de mujeres y hombres ancianos con sus mascaras antigas mostrando su apoyo durante horas golpeando ritmicamente las verjas de los bancos y multinacionales con manos y pies, silbando y gritando en apoyo a las primeras lineas que resistian los embites de los antidisturbios en calles llenas de lacrimogenos y fuegos, aplaudiendo al ver las llamas en alpha bank y eurobank. Hablan de que la Violencia no arreglara la situacion en Grecia, pero no hablan de la asamblea inter-barrios que se celebro la pasada semana en la universidad de pantios, no hablan de que la ocupacion de la universidad de nomiki tenia como objetivo ser un lugar de intercambio y debate entre los distintos movimientos griegos, no hablan sobre los comedores libres y mercados de intercambio que se realizan semanalmente en los barrios. Lo que no dirán los medios, es que tras la última expropiación masiva en un supermercado, y la distribución de lo alimentos en un barrio obrero de Salónica, las viejas decían que no habían llegado a tiempo, que volviéramos a entrar, y aunque por el momento ellas no entren, saben donde está su gente. Lo que no dirán es que mientras caminábamos por un barrio obrero, en una pequeña manifestación lejos del centro, la gente asomaba a los balcones alzando el puño, y la manifestación multiplicó su afluencia, la gente bajaba de sus casas, se sumaba, las viejas asomadas aplaudían, los viejos... Joder, los viejos cantaban himnos, no entendía ni papa pero no os imagináis, nos os hacéis idea, y eso no lo dirán los medios, pero ya lo decimos nosotrxs. Aqui, en Atenas, saben que no estan solos, que toda europa sigue el mismo camino, lo que no saben es que estamos haciendo el resto de europa... si estamos haciendo algo el resto de europa. No estamos viendo solo el presente de Grecia, Estamos viendo nuestro futuro. Atenas 13-2-2012
Y, por último, algo del gran Theodorakis, tan conocido, tan hermoso, tan mediterráneo, tan nuestro, tan griego, como la antigua Grecia, como esta Grecia.

http://www.youtube.com/watch?v=hw-Sho4sxuQ

2/2/12

Dionisos

Ricardo Rodríguez García. "Dionisos y sus invitados"


Nunca los atardeceres fueron fruto de un espanto anunciado hace milenios. Quizá su luz, oblicua, lo fuera hace ya años, pero no ahora que los miro aquí sentado, prosternado más bien, derramando pensamientos en la acuosa visión de ese horizonte lejano, donde se diluyen los recuerdos, donde alguna vez hubo sonrisas o debió haberlas, si es que ellas no son sino entelequias imaginadas y tal vez deseadas.
Hubo un tiempo en que la luz no se quebraba. Era un tiempo de místicos y de ascetas. Hoy sólo quedan comerciantes.
Oigo el quejido de la mecedora en que descanso el cansancio de mis huesos, y el sonido de un cuco que ya no sale de ese reloj de pared que cuelga al lado y que lleva parado eternidades. Son sonidos tan familiares que apenas reparo en ellos, sólo de vez en vez lo hago por sentir los espacios. Quizás ni están y yo los llevo.
Las nubes ocultan ya el ocaso, o será la noche que de nuevo extiende su suave sueño. Otra noche de otro día, de otro año, ya de tantos. No hay suficientes muertos para el destierro.
Anoche te oí llegar, con tu lúgubre y fétido olor a muerto. Habéis sido tantas que no sé ni cómo respirar puedo. Y aquí sigo, aquí me quedo.
Reinventan a Apolo enterrando a Dionisos.

22/1/12

Escepticismo

La creación de Adán. Capilla Sixtina. Miguel Ángel Buonarotti


Llevo una racha con cosas así, de reflexionar sobre cosas, sobre la vida en directo, la palpable, y sus tristezas y sus estupideces. Ayer, mientras andábamos en esa multitudinaria manifestación en Alicante, de 40.000 personas, contra los recortes en Sanidad y Educación, de esta Administración Valenciana que ha dejada las arcas secas y la Comunidad en bancarrata, hablaba con unos amigos sobre la Ciencia, la pseudociencia y la estupidez humana. Y hoy he desayunado con este artículo, un poco largo, es cierto, pero clarividente y certero. Yo, es evidente, no podría exponerlo mejor, pero me sumo a lo que dice con la humildad y el respeto de un lego.

A continuación lo transcribo íntegro:


La fe del escèptico mueve montañas.

Si hubiese un método infalible y barato para hacer crecer el pelo, no habría calvos; si la baba de caracol eliminase milagrosamente las arrugas, la piel de todo el mundo estaría tersa como la de un bebé; si alguien pudiese adivinar el futuro, parece poco probable que desperdiciase su don en la madrugada de una televisión local; si cada avance tecnológico provocase cáncer, sería raro que la esperanza y la calidad de vida del ser humano no pare de crecer; si una civilización extraterrestre hubiese desarrollado la tremenda tecnología para llegar a la Tierra, quizás no se mostraría en exclusiva al tonto del pueblo.
La falta de información, las intuiciones erróneas, los intereses económicos, la superstición, el “a mí me funciona” o la propia condición humana provocan que millones de personas tengan fe ciega en fenómenos que no están probados científicamente. O, más allá, que van contra los fundamentos de la física y la química. Para combatir esto, en busca de un pensamiento crítico y racional, gana espacio el movimiento escéptico.
A muchos de sus integrantes no les acaba de convencer la etiqueta “movimiento”. Se dicen simplemente personas heterogéneas preocupadas por el triunfo de la sinrazón en muchos ámbitos de la vida. Y que dudan. Dudan cuando algo se les presenta sin datos que lo respalde, sin comprobación, sin rigor. En las últimas semanas, la presión de muchas de ellas ha logrado parar el avance de cursillos pseudocientíficos que se habían colado en varias universidades españolas. Gracias a la recogida de firmas en la Red consiguieron frenar uno en la de Girona que, con el título Salud y harmonía del hábitat, trataba temas como la radiestesia, que es la supuesta y mágica capacidad de los zahoríes para localizar agua. Ante la protesta de los internautas, el decano de la de Granada decidió anular los ocho créditos que se concedían por la asistencia al curso Constelaciones familiares, una teoría que asegura que “todos los miembros de la familia, incluyendo aquellos ausentes por muerte y separación, están energéticamente presentes en la estructura familiar y afectan a los otros”.

Estos y muchos más nutren el blog La lista de la vergüenza, de Fernando Frías, vicepresidente del Círculo Escéptico. En su página pretende sacar los colores a “colegios profesionales, universidades y organismos públicos que promueven la pseudociencia”. Basta un vistazo para comprobar que son muchos más los que prosperan que los anulados.
El éxito de la recogida de firmas no ha sido más que “un espejismo”, en opinión de Luis Alfonso Gámez, periodista científico del diario El Correo y autor de Magonia, uno de los blogs escépticos más veteranos en español. “Cualquiera puede reunir unas miles de firmas para casi cualquier causa. Está bien que hayan anulado esos cursos, pero no tiremos fuegos artificiales”, reflexiona.
Una de sus premisas para divulgar el conocimiento frente a la superstición es no ofender a quienes profesan determinadas creencias o a los que, simplemente, han sido engañados. “No se le puede decir a nadie: ‘Tú eres imbécil porque piensas que los espíritus se conectan contigo’. A todos nos engañan. No eres más tonto que la media, pero si no sabes de esto, vamos a hablar”, explica.

Cree que uno de los grandes errores del escepticismo en España es que no ha sabido comunicar, atraer con la misma intensidad que lo hacen los profetas del misterio. Él trata de aprovechar las oportunidades para ser didáctico: “Si sale uno diciendo que ha encontrado el arca de Noé, construye un discurso para contar por qué esto no puede ser cierto, cómo se escribió la Biblia, las leyendas de la época, y concluye que buscar el arca es como buscar la cesta de Caperucita. Pero no le digas a la gente que es tonta porque hay cosas que nos las vienen enseñando desde pequeños”.
Gámez ha sido el presentador del programa Escépticos, que durante los últimos meses se ha emitido en la ETB, la televisión pública del País Vasco. Aunque las audiencias en televisión han sido discretas, las sucesivas entregas se convirtieron rápidamente en lo más visto de la página web del canal autonómico. Su creador y director, José A. Pérez, quería abordar un programa de divulgación científica desde un punto de vista diferente de los que había en España. En cada uno de los 12 capítulos han escogido un tema, desde los alimentos transgénicos a la llegada del hombre a la Luna, pasando por la religión o la homeopatía. “Pensé que era una fórmula que podía funcionar en televisión. Le damos a la ciencia un antagonista: el creyente, el estafador. Era fácil hacer un programa en el que se reflejasen, entre muchas comillas, un bueno y un malo, siempre con la visión científica como predominante”, relata.
Uno de los problemas que Pérez encuentra en España es que los científicos son, según dice, “reacios a la divulgación, casi está mal vista”. Los más conocidos son otros, como Eduard Punset, el economista que dirige Redes, Ana Montserrat, directora de Tres14 en La 2, o los propios responsables de Escépticos, que tampoco son investigadores, sino un guionista y un periodista. Ambos han conseguido que Televisión Española se interese por el formato y que esté prácticamente cerrado un acuerdo para emitirlo en su segundo canal el año que viene. “Esto es realmente extraño. En el mundo anglosajón, quienes se encargan de esa labor son científicos”, dice. Pone el ejemplo de Richard Dawkins, biólogo que hace en la BBC el programa Enemies of Reason. Pérez reconoce que Escépticos es “una copia en barato” de este espacio.

El coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco, Juan Ignacio Pérez Iglesias, matiza que no se llega hasta el punto de que la divulgación esté mal vista, pero reconoce que “lo prioritario es la investigación”. “Es nuestra primera vocación y es la manera de progresar académicamente. Algunos desempeñamos la divulgación como un añadido”. Los investigadores basan su prestigio y su carrera, sobre todo, en las publicaciones en medios especializados. La Ley de Ciencia aprobada el pasado junio trata de animarlos a que dediquen más esfuerzos a la divulgación. Rosa Capeáns, directora del Departamento de Cultura Científica y de la Innovación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt), asegura que, cuando se desarrolle esta norma, la divulgación tendrá un impacto en la carrera de un investigador. Ahora se están articulando las fórmulas para evaluar esta actividad.
Hacer llegar el conocimiento generado por la ciencia a la sociedad es capital, según Pérez Iglesias, para inmunizar a la ciudadanía respecto a fenómenos paracientíficos. “Aunque no se puede generalizar, también me encuentro a científicos con extrañas creencias”, matiza. Internet puede tener un papel muy importante en esta divulgación y, de hecho, es uno de los focos de crecimiento del movimiento escéptico. Pero si se mide el impacto de la divulgación en comparación con el ocultismo y el misterio, por ejemplo, la batalla está claramente perdida. “La Red es un foco de pensamiento mágico terrible. Programas como Escépticos y blogs como Magonia están dando una batalla con algunos éxitos, como la retirada de cursos paracientíficos en algunas universidades. Generan un caldo de cultivo y con el tiempo cada vez seremos más los que vemos ese tipo de cosas como algo irracional, antiilustrado”, añade Pérez Iglesias.

Pero también hay mucho de convencer a convencidos. Quienes suelen acudir a los blogs escépticos son, muchas veces, personas de la misma cuerda. Es difícil llegar más allá. Por eso, Félix Ares de Blas, presidente de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, prefiere los medios tradicionales. “A veces dicen que somos dictadores. No. Solo queremos que se nos oiga”, explica. Él es uno de los pioneros del movimiento escéptico, cuando este se basaba sobre todo en la lucha contra la creencia de que los ovnis visitaban constantemente el planeta: “Ahora a cualquiera le parece una idiotez, quien quiera que los crea, pero en los ochenta aparecían avistamientos en prensa con frecuencia. Igual que la telepatía”.
Las creencias populares evolucionaron y con ellas el movimiento escéptico. Decayeron las abducciones extraterrestres como en su día lo hicieron las apariciones marianas. Ahora hay una especial preocupación por las cuestiones que pueden afectar a la salud de las personas. “Si quieres ir al homeópata porque te sientes mejor, ve, aunque tenga el mismo efecto que el agua de Lourdes, porque muchas dolencias se curan con simple atención. Pero si te están tratando un cáncer no dejes la quimioterapia o la radioterapia que te ha prescrito el médico”, aconseja Ares de Blas.
Los medios de comunicación serían el vehículo ideal para afianzar la cultura científica. Pero muchas veces se dedican más bien a lo contrario. Y no solo por programas de entretenimiento que se basan en el espiritismo. En noticias puras y duras se cuelan, igual que en las universidades, supercherías con pátina científica que contribuyen a la desinformación.
En el blog Amazings, que reúne gran actividad escéptica en la Red, tienen una sección llamada Alerta magufo. Trata tanto de desenmascarar a charlatanes como de poner en ridículo a medios de comunicación que les dan cancha. Su fundador, Javier Peláez, reconoce que hay “mucha mala leche” en este rincón de su web. “Creemos que es una buena práctica dar un toque de atención a los medios porque mucha gente se cree lo que le llega desde ellos. Un problema muy grande es el de la equidistancia. Si hablas de videncia, no puedes tratar a las dos partes por igual. Es como si alguien dijese que la tierra es plana y lo confrontases con otro que asegura que es redonda”, relata.
Aunque es muy activo en su labor divulgadora en Internet, Peláez cree que es difícil que gente de cierta edad le coja el gusto a la ciencia: “Si te apasiona es porque desde pequeño a lo mejor disfrutabas con Félix Rodríguez de la Fuente o con la serie La vida es así. Ahora no hay nada de eso. La ciencia en España son documentales de leones a la hora de la siesta”. Aunque, por la misma regla de tres, también tiene la solución para cambiar el panorama a largo plazo: “Tendríamos que hacer como las religiones: inculcar las cosas a los niños desde el principio de sus vidas”.


Un comunicador estadounidense sostiene un plátano en un programa de televisión. Lo muestra como prueba de que el hombre fue creado, tal y como es hoy, directamente por Dios. Explica que cada una de las aristas del plátano fueron diseñadas por el todopoderoso para adaptarse a la mano humana y que, tal y como el hombre ideó las latas de refrescos con una pestaña para abrirlas, el creador del universo puso sobre la banana un apéndice para que los humanos pudiésemos pelarla fácilmente. Semejante espectáculo, que echa por tierra todos los estudios sobre la evolución y la antigüedad del universo (defienden que tiene solo unos miles de años), refleja la conciencia de un amplio sector de la población del país más poderoso del mundo, encabezada por algunos de los que se disputan la candidatura a la presidencia del Gobierno en el partido republicano. Los plátanos que comemos hoy, dicho sea de paso, son fruto de la manipulación del hombre.
El creacionismo es uno de los caballos de batalla de los escépticos. Lo suelen poner al mismo nivel de la astrología, los videntes, los médiums, los ovnis, el tarot u otro tipo de misterios similares. Pero por encima de todos ellos, sus preocupaciones principales están por lo general en los aspectos que pueden afectar a la salud y cómo los ciudadanos reciben información errónea. Estos son algunos.
» Terapias alternativas. El problema de estas terapias surge cuando un paciente abandona las que están probadas científicamente. Un caso célebre es el de Steve Jobs, el fundador de Apple, que decidió posponer la quimioterapia para su cáncer de páncreas para centrarse en dietas y tratamientos sin respaldo científico. Puede que hubiese muerto de cualquier forma, pero perdió unos meses valiosísimos para luchar contra su enfermedad.
» Homeopatía. Entre las terapias alternativas, es la que goza de más predicamento. Es frecuente que sea relacionada con la medicina natural, cuando el concepto es algo distinto. Fue inventada en el siglo XVIII, cuando el funcionamiento del cuerpo humano era casi desconocido. Se basa, a grandes rasgos, en que la sustancia que causa un mal, diluida en proporciones infinitesimales en agua, puede curarlo. Se venden soluciones que equivalen a poner una gota de sustancia en el océano y agitarlo. Los análisis muestran que no son más que agua, con glucosa o lactosa. La prestigiosa revista médica The Lancet determinó en 2005, tras revisar un centenar de artículos, que la homeopatía no tiene más eficacia que el placebo. Sin embargo, en España está presente en varias universidades y se estima que la recomiendan unos 10.000 médicos, de los alrededor de 223.000 colegiados.
» Ondas electromagnéticas. La radio, como otros tantos avances, llega por ondas electromagnéticas. No había calado la idea de que esto pudiese afectar al ser humano, pero con la proliferación de tecnologías como el wifi o los teléfonos móviles se está generando un gran negocio que asegura que estas ondas pueden causar enfermedades, cansancio o dolores de cabeza, algo que carece de fundamento científico con los conocimientos actuales. Recientemente, la Organización Mundial de la Salud incluyó a los teléfonos móviles como una posible causa de cáncer, en una escala que los situaba al mismo nivel que el café. Un estudio posterior publicado el pasado octubre en la revista British Medical Journal, el más extenso que se ha hecho hasta el momento, con un seguimiento de 350.000 personas durante 18 años, no halló ninguna relación entre tumores y uso de los celulares.
» Movimiento antivacunas. En 1998, un estudio halló una relación entre la vacuna triple vírica y la aparición de autismo en niños. Además de su falta de rigor, obvió un factor crucial: la edad en que se suministra esa vacuna y la de la aparición de los síntomas de este trastorno es la misma. El médico que promovió el estudio, Andrew Wakefield, tiene prohibido el ejercicio de la medicina en Reino Unido por sus prácticas deshonestas. Pero la idea caló. Hasta el punto de que hay movimientos de padres que se niegan a aplicar esta vacuna a sus hijos. En tres años, los casos de sarampión se han cuadruplicado en Europa, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades.


20/1/12

Borregos; borregos eternamente apaleados.

Albert Charpin. Pastora con ovejas



En el siglo XVII pasaban estas cosas en el gobierno de Francia, y como es lógico en cualquier otro gobierno. Cuatrocientos años después todo sigue igual, nada cambia. Siguen haciendo lo mismo y seguimos comportándonos igual. Doscientos años de lucha obrera no han servido de nada; todos los esfuerzos de esos luchadores, todas sus vidas dadas y entregadas, todas las ilusiones, todas sus conquistas nos las quitan una a una y callamos como borregos. Somos lo que decía Mazarino a su misnistro de Hacienda. Así nos va y así nos irá. Quizá sea eso lo que nos merezcamos, por borregos, si seguimos callando y aguantando.


Para los que piensan que debemos "jodernos", que no debemos quejarnos, que debemos aguantarnos, y para los que piensan que debemos hacer lo contrario y debemos decir y hacer algo, entre los que me encuentro, ahí va esto:



Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta el cuello...
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. ¡Pero el Estado...! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto! No se puede mandar al Estado a prisión. Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose. ¡Todos los Estados lo hacen!
Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Creamos otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos'
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?
Mazarino: Colbert, ¡tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal enfermo! Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día con enriquecerse y temiendo a los pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., ¡siempre más! A esos, ¡cuánto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitemos! ¡Son una reserva inagotable!




Toda una lección para inútiles, para estúpidos. Toda una lección de la Historia, esa ciencia que no sirve para nada, que no enseña nada.

10/1/12

Wang

Pierre-Paul Prou´dhon. Un Céfiro joven

Trato de dar explicaciones del viento, también al viento, y a mí mismo tal vez, no sé. Pero no hay un entiendo, y no deja de soplar y es gélido y envuelve abrazándote y te deja helado, y no quiero, y no puedo, y me lo niego.
No soy un iconoclasta, pero si un libertario. Yo no negocio, y no comercio en este mundo absurdo y que amo tanto sin embargo, donde todo es agua, comercio, canje. Yo soy otro.

3/1/12

Cuando éramos reyes

Guillermo Pérez Villalta. Diana y Acteón


Comenzó a contar sus pasos de nuevo, despacio. Al llegar a quince se quedó parado. No sabía seguir. Volvió hacia atrás. Comenzó de nuevo. Uno, dos... En el quince se repitió el hecho. Estaba en blanco. No recordaba cuántas veces le había pasado eso ya, de forma consecutiva.
Llevaba así desde que era pequeño, desde que recordaba. No sabía cuánto ya de aquello. Una eternidad sin duda. Sí, una eternidad. Tres mil millones de años tal vez. Una locura. Y solo, siempre solo en aquel diminuto espacio donde había sido desterrado por no recordaba, tampoco, qué, ni por cuánto tiempo.
Volvió sobre sus pasos y comenzó otra vez. Uno, dos...

14/12/11

Detalles

El beso. Toulousse Lautrec

Hay detalles que acercan, como la fragilidad de la aurora, hasta convertir los instantes, el tiempo, en piel.
Y hay detalles, también, que alejan con una constancia desgarradora, como un deceso anunciado, como el adiós a un ciego en el andén de una estación de tren, vacía, con la mano levantada, mirándote sin ver.

11/12/11

Donde la noche rompe en colores

Sobrevivientes. Roberto Fabelo



Va de un lado a otro sin sentido alguno, parece, en su deambular. No para de mover las antenas hacia todas las direcciones, como si buscase algo al tacto, como si de los bastones de un ciego se tratase. Perece un ciego borracho andando por una pista de hielo. A veces me mira, o eso creo. Parece que me conociera. Me enfrenta su figura, aquieta las antenas y las dirige hacia mí, y me mira, parece, para instantes después volver a su desquiciante carrera por la mesa, en busca de algo que no sé, y no sé si ella tampoco. Tal vez una salida.
Una vez tuve una en la mano. Pero no es aquella, espero, ni su descendencia. O sí. No sé. No entiendo mucho de blatodeos. Aunque nunca se sabe. Estaba quieta, aquella de hace tiempo, sobre la palma de mi mano. Me miraba, inquieta supongo, aunque no lo demostrase con movimiento al guno, salvo el de sus antenas, palpando el aire a su alrededor, como si otros dos ojos tuviese que mirasen más de cerca. Me resultaba extraño que no huyera un animal tan tímido, tan huidizo. Esa timidez que les ha hecho alejarse de nuestra especie, aunque sólo en apariencia, escondiéndose en los sitios más repulsivos y oscuros, las cloacas, en los desagües. Tan lejos y tan cerca, tan dentro. Son seres de lo repugnante. La timidez les lleva ahí, y sin embargo para estar cerca, creo, con nosotros.
La cogí descuidada -extraño en ellas-, como a esta. O quizás no tanto. Tal vez una plan urdido por ambas. Tal vez tratan de decirme, de decirnos algo, pero no sé qué es.
¿Y si ese deambular extraño no fuese una búsqueda sino un lenguaje basado en líneas, en dibujos trazados sobre la superficie y que sólo un fino olfato ligado a un cerebro adecuado, fuesen capaz de fijarlo y establecer la urdimbre, el todo dibujado? Tal vez un simbolismo muy avanzado, tal vez un universo o parte de él, explicado.
¿Y si con el movimiento de las antenas me dijese algo que no acierto a entender? ¿Y si fuesen palabras no pronunciadas, o sí, que el aire transporte pero que mi mente, absurda, no consigue traducir?
Me duele la cabeza.
He tratado de descifrar el mensaje, si es que lo hay, pero no lo encuentro.


Cada vez me repugna más. Me molesta ese desenfreno, ese desquiciante viaje a ninguna parte y sin sentido alguno. Ya no me entretiene. Y lo peor no es el aburrimiento, sino el hastío que me produce no entender ese siempre lo mismo, ese vacío de nada o de algo, si es que lo hay.


El sonido es crujiente.
En mi cabeza hay dos sensaciones (al margen del dolor producido, sin duda, por ella), asco y crujido. Es extraño.
Es frustrante tratar de entender a alguien y no conseguirlo.
Aún sigue moviendo las antenas, aunque más lentamente. Parece como si tratase, de nuevo, de decirme algo. Tal vez implorando clemencia, tal vez que acabe con el sufrimiento. No lo sé. Con la otra ocurrió igual.
Cuando me agacho hacia ella y acerco mis ojos a los de ella, sólo veo sus antenas y ese su lento, ahora, movimiento.
No la entiendo, como a aquella otra. Y lo peor es que cada vez me duele más la cabeza. Ojalá alguien me lleve a donde la noche rompe en colores.

1/12/11

Haz como yo, mira los pájaros

Joanna Chroback

Si dijese que no lo encuentro, cuando camino... Pero las razones de las abejas se me escapan, y la miel es dulce pero la cera...
Suelo mirar a los pájaros cuando se posan en las baldosas rotas para beber el agua de esos pequeños charcos, casi lagunas para ellos. Andan a saltos, los gorriones. Me gustan. Las palomas se contonean, sin gracilidad alguna,
Siento la lluvia. Despacio. A veces golpea con más intensidad. Hoy. Los sonidos ásperos elevan palabras sin sentido, hacia nadie, y sin embargo provocan lo innecesario. Aún no sé porqué.
Los árboles se convierten al amarillo, esa religión oficial tan extendida en los otoños cálidos. Suelo mirar con fijeza buscando un cromatismo negado a la mayoría no sé muy bien porqué. Sí, ¿pero qué importancia tiene? El agua no deja ser. El miedo más bien. El miedo al agua. Regueros de agua de lluvia por doquier. Hoy es ayer. Mañana no fue.
Llueve otra vez. Estoy oyendo cantar jazz.

22/11/11

Nada

Y si sólo fuésemos reflejos, tenues luces de la nada moviéndose en un cristal que no es sino la vida misma? ¿ Y si sólo fuésemos la simple ilusión de una falacia creada por nosotros mismos para contentarnos con nada? ¿Y si simplemente fuésemos nada?

16/11/11

Era

Paul Delvaux. Homenaje a Jules Verne


Venía de un lugar donde nunca había nadie. Buscando o buscándose; tropezando con cada una de las personas que se cruzaba, sin comprender que, para llegar o encontrar, no es necesario tropezar siempre.

Tenía esa mirada de las personas que vienen para quedarse, de las que si pasan de largo, a tu lado, te gustaría, al mirar en sus ojos, que se quedasen, aun sólo un instante.

9/11/11

Murmullo

¿Conoces la sensación en la piel cuando acaricias las espigas en los ocres campos de trigo, al amanecer? Así es la vida si sabes vivirla. Esa debería ser la necesidad, pero se mira y de ahí la falta. Y nada es ausencia si quieres, y sin embargo alargada. Siempre te necesitas a ti. La luz no es un problema. ¿O sí? Podría decirte tanto. Podría decir, juégame, sólo si quieres, Al final sólo quedará el murmullo de las palabras. La ingenuidad la mataron hace tiempo y yace en el barro, en el cenagal del campo de batalla en que convertimos nuestros días. Sólo hay calles, ahora. Grises adoquines. Quizá solo te necesites a ti. El problema es que por más que te lo diga, ni aunque gritase, no lo sabrás, no te darás cuenta.
¿Has visto caer una pluma? Tan extremadamente suave, tan sutilmente delicado, y sin embargo, sin una ráfaga de aire no es nada, apenas nada, una pluma apenas sobre una calle gris, adoquinada y desierta. Tan solo un detalle, un murmullo apagado, un punto y aparte. Nada.

25/10/11

Caos

Quizá necesitásemos una concepción más imaginativa de la realidad, percibida o no, tal vez incoherente, fuera de toda lógica. Quizá si imaginásemos el caos y lo hiciésemos como algo hermoso, inmenso y creativo, podríamos tener una oportunidad, pero me temo lo peor. Creo que faltan procesos imaginativos, y pasión y dulzura. Sobra comercio. Necesitamos, sin duda, esa concepción imaginativa de la realidad, y la necesitamos ya, porque somos incapaces de oler. La mística ha muerto y la lírica está a punto de desaparecer. A veces oígo música, un contrabajo lejano y un violín y una extraña paz me inunda. Es un Requiem. Tal vez sea necesaria, también, la muerte del Hombre, y volver al caos primigenio. Tal vez.

19/10/11

Todo es agua

Todo es agua. No hay certezas donde asirnos. Después de tanta lucha nos preguntamos, ¿y ahora qué? Miramos un poco más allá de nosotros y todo es ilusorio. Hasta el amor se ha convertido en algo líquido. Huimos ante el menor compromiso; ante la más mínima dificultad como ratas abandonamos el barco; huimos de la responsabilidad, de cualquier vínculo afectivo. Y lo peor, lo peor es que no encontramos asidero donde agarrarnos en un mundo cada día más cambiante e imprevisible. Hemos convertido todo en comercio. Los sentimientos también, las relaciones, todo. Vivimos en el miedo, anclados en el miedo, rodeados de miedo. Tenemos miedo al miedo. Agua. Todo es agua.