20/6/10

Wroclaw. El paisaje polaco. II

Hay personas, ciudades, que con solo estar, con solo mirar, con apenas una sonrisa, crean alrededores. Me dio la impresión de que las conocía de mucho tiempo atrás. Era algo parecido a la nostalgia…
Hay paisajes que, como las personas, tienen talento. Hay quien lo tiene y quien no. Hay una línea entre ambos.
Hay quien puede cruzarla y quien no. Por eso, si se encuentra alguien con talento, si se encuentra, también, un paisaje así, hay que tratarlos bien para que no se vayan, hay que estarlos, para degustarlos, para saberlos, para sentirlos, para aprender; hay que beberlos hasta el último sorbo, como el vodka polaco.
El tren, de Wroclaw a Berlín, es de una lentitud pasmosa, atraviesa la zona boscosa, inmensa, de los Sudetes. Obras constantemente a ambos lados. Más vías, más carreteras. Y es que el país está en obras, está a medio hacer. Las casas de campo con estética alemana. Me recuerdan el cuadro American Gothic de Grant Wood, o las construcciones de los Amis, en el medio oeste americano. Pareciese que esté en el siglo XIX. Lento, es lento el tren. Para en todas las estaciones.
Eterno. Seis horas hasta Berlín. Pero hay miradas mientras se juega. Alguna iglesia, de vez en cuando, perdida en una zona de pastos, rodeada de casas sueltas, con rodales boscosos. Algunos toques de rojo, de amapolas, colorean los distintos tonos de verde de los campos de cereal, y de vez en cuando el blanco de las trepadoras. El trigo empieza a amarillear. La tierra es muy gris. Obras y obras. Obreros por todos lados, vestidos de naranja, serios. Y el horizonte, al final, eterno, lejanísimo en la plenitud de la llanura; con una transición entre el verde oscuro hacia un azul muy denso, tendente al gris blanquecino de las nubes, como los ojos de las polacas. Parece su reflejo. Es un mundo plano. Preciso. Precioso. Como los duendes de Wroclaw, como el duende de la noche polaca, de Wroclaw. Hay una línea en ese paisaje, en esos alrededores creados, y yo la crucé.

4 comentarios:

Carmela dijo...

Yo quiero verlo con mis propios ojos.
¿Me llevas?.
Un biquiño fermoso.

lara dijo...

Diego no me digas que has ido a polonia, ese es el pais que me gustaria ir a mi, como a sido el viaje cuando tengo unos dias me voy para alla.
Ojalá te lo haigas pasado bien.
Besos

Anónimo dijo...

Será un placer, Carmela. No hay nada como verlo con los propios ojos; todo es mucho más, más intenso, más todo.
Otro igual para ti.
Diego

Anónimo dijo...

Pues nada Lara, ya sabes, sólo hay que decidirse a coger un avión.
Sí, me lo he pasado muy bien, gracias.
Besos.
Digo