
Miró la caja y quitó la tapa, Siempre el mismo resultado. El tiempo quieto, pesado. Líneas de amarillo, oblicuas. Óvalos encerrados en un espacio rectangular, diminuto y eterno. Gritó en silencio. La cerró. Sacó dos amapolas arrugadas, aplastadas, del bolsillo de la chaqueta que llevaba, y las dejó sobre la tapa. Una gota cayó sobre ellas con un golpe seco, apenas audible. Se levantó y se fue.
No habría más días, sólo el día. Caminó ahíto sobre las piedras, la mirada ida, entre extraños que miran el agotado andar, los desdibujados pasos. Soñó Verona, pero aquello no era sino un Gólgota ansiado, casi pedido, suplicado quizá, temido también. En la tierra donde huele a sangre, y a higos y a... Y es que a veces respirar duele tanto, y por eso... Y es tiempo de auroras. Ya todo es acabado. Ya es tiempo, el tiempo -se dijo-.
4 comentarios:
Mientras haya tiempo y pase...q mas da!!lo malo es cuando ni siquiera podamos medirlo y sea eterno...uff!!
Si bien es cierto q hay cajas q es mejor no abrir...díselo a Pandora!!y hay cajas q esconden maravillas esperanzadoras...yo tengo una caja d esas!!jejeje...un dia t la enseño!!
Saluditos de la chica con la brownbox.
Y yo... desde pequeño. Aunque seguro que la tuya es más... Estaré impaciente por ver la tuya.
Mientras haya tiempo seguiré escribiendo, sólo por ver tus palabras y sacarme una sonrisa.
Mil gracias, y un beso, chica de la caja misteriosa.
Los gusanos hacen garabatos en la presencia-ausencia del olvido. Cajas llenas de memoria matan y resucitan todos los sentidos.
En efecto, los gusanos, Yiyia, los gusanos.
Impresionantes tus palabras.
Gracias por estar, de nuevo.
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