Se levantó y se miró al espejo. La misma triste y desangelada imagen de siempre. No puedo más, gritó en silencio, al tiempo que giraba levemente la cabeza hacia atrás. Vuelve de una vez, dijo una voz aguda desde el otro lado de la puerta. Ya voy, le contestó él. Suspiró. Apagó la luz y volvió sobre sus pasos.
5 comentarios:
Me resulta muy inquietante.
Un beso
la vida se pasa rompiendo espejos a puro grito silencioso...
Y tal vez lo sea, quizá intensamente inquietante.
Un placer tu paso por aquí, y tus palabras, 40añera.
Un beso
O intentándolo Yiyia.
Gracias por estar y quedarte.
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