2/11/09

Un regalo de vida, sobre la vida.

Hay veces que te hacen regalos de una sencillez, pero de una belleza, que te llegan al alma, que te estremecen, que te hacen sentir en paz con todo y con todos, y decirte que aún quedan personas que sienten, que son, que están, que ven la vida como es de verdad, como se ha de mirar. Te das cuenta de las cosas importantes de la vida. Hay veces que cuando lees algo así te sientes con ganas de llorar, con ganas de reír, con ganas de bailar, con ganas de sentir, con ganas de entregar, con ganas de recibir, con ganas, en suma, de vivir. Éste es uno de ellos, de una buena amiga. Es todo un placer sentirte vivo. Es todo un regalo estar vivo. Es una suerte saber que hay personas que sienten como tú, que ven la vida como tú. Sólo me queda dar las gracias, y compartirlo con quien lo sepa apreciar.

“No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar en satisfacer el deseo de tu corazón. No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer como un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo. No me interesa que planetas están en armonía con tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu pesadumbre, si las traiciones de la vida te han abierto, o si te has marchitado y cerrado por el miedo al dolor futuro. Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, el mío o el tuyo, sin intentar esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo. Quiero saber si puedes estar con la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con locura y permitir que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos, sin advertirnos que seamos cuidadosos, que seamos realistas, o que recordemos las limitaciones de los seres humanos. No me interesa si la historia que me cuentas es verdadera. Quiero saber si decepcionas a otros para serte fiel a ti mismo, si puedes soportar la acusación sin traicionar a tu propia alma. Quiero saber si puedes ser fiel, y por lo tanto ser confiable. Quiero saber si puedes ver la belleza, aún cuando no sea bella todos los días, y si puedes originar tu vida desde su presencia. Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo o el mío, y no obstante pararte a la orilla del lago y gritarle a la luna “¡Sí!”. No me interesa saber en dónde vives o cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de pesar y desesperación, cansado y golpeado hasta los huesos, y hacer lo que se tiene que hacer por los niños. No me interesa quién eres o cómo llegaste a estar aquí. Quiero saber si te pararás en el centro del fuego conmigo sin rehuir. No me interesa en dónde o qué o con quién has estudiado. Quiero saber qué es lo que te sustenta desde adentro cuando todo lo demás desaparece. Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo, y si verdaderamente te agrada la compañía que buscas en los momentos vacíos.” Oriah Mountain Dreamer

9 comentarios:

Federico Laurenzana dijo...

Extraordinario relato, Diego ¡Qué grandeza de sentimientos!
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Me alegro de que te guste, Federico. Llevas razón, tremendos sentimientos. Seguimos con la revista, ya queda poco. Bueno, hablamos por el correo de escritoresclub.
Un abrazo.
Diego

Anónimo dijo...

Toda la razón es un regalo marabilloso.
Me encantaría que me regalaran algo así.
Aunque fuera solo una vez en la vida.
¡Besos!
Encantada.
Me está gustando mucho tu blog.

Anónimo dijo...

¡perdón! maravilloso.

Anónimo dijo...

¿No te lo han hecho aún? La verdad es que no hay muchas personas así, para regalar algo así, con ese...
Encantado yo también. No hay nada que perdonar, esas cosas pasan.
Me alegro, por otra parte, que te esté gustando.
Un beso.
Diego

Sandra Gutiérrez Alvez dijo...

Diego qué impresionante este relato que has colgado, gracias por compartirlo.
Y me parece que en verdad no son muchos los que aprecian estas maravillas, pero por pocos que seamos, somos fieles a esta filosofía de valorar lo que verdaderamente vale-
te dejo un beso.

Anónimo dijo...

Es que, Sandra, es la única filosofía aceptable, la única que merece la pena llevar en la vida. Además, tan gratificante si sabemos distanciarnos de lo común, de lo aparente. Pero es tan difícil no dejarnos llevar por esa insustancialidad que envuelve todo y mecernos en lo profundo.
Gracias a ti.
Un beso.
Diego

Ruth dijo...

Bueno aquí de vuelta de mis ansiadas vacaciones y tratando de ponerme al día.

Son realmente maravillosas estas líneas que te han dedicado, pero a la vez es quizás más maravilloso el hecho de que hayas sabido apreciarlas y darles el valor que merecían, porque eso también es un gran regalo para la persona que te las dedicó.

Besos querido Diego.

Anónimo dijo...

Es fácil apreciar algo así; demasiado incluso. Más si sientes como se debe hacer. Quizá no haya muchas personas así, pero las pocas que hay saben apreciar esa profundidad, esa belleza, esa verdad. Aunque son tan pocas...
Un beso, Ruth. Y me alegro de tu vuelta.
Diego