20/2/09

El viejo

Un hombre viejo, enjuto, arrugado y gastado, intenta medir una cajonera que está en lo alto de unos estantes, en un hipermercado. Viste de gris apagado, como su mirada. No alcanza. Gira la mirada hacia todos los lados. Las personas pasan ignorándolo. Me acerco. ¿Le ayudo? Yo se la alcanzo. Le digo. La mide mientras lo observo. Apunta los datos en una libreta ajada, como él. Termina. Es que estoy en una residencia..., me dice. Tiene ganas de hablar. Los ojos llorosos. No debe hablar mucho, ni con nadie. Tal vez solo. Mi mujer se murió hace un año, la pobre… La soledad, el abandono. Apestados viejos. Esquivados. Expulsados. Ocultados. Tengo noventa y seis años. No los aparenta, le respondo, yo le echaba unos ochenta. Se ríe. Será por la vida que he llevado. Dura, muy dura. Me cuenta la guerra, su guerra. Le escucho. Sonrío. La vida al final te da lo que mereces. Pone a cada uno en su sitio. Te voy a dejar, me sigue diciendo, porque tendrás que hacer tus cosas. Me sonríe con más amplitud. Los ojos acuosos. Cálidos. Me siento bien. Dos horas de pie. Dos horas hablando. Gracias muchacho, que Dios te lo pague, me dice. A usted, ha sido un placer. Le contesto. Le tiendo la mano. Me la estrecha con fuerza y se acerca como para abrazarme. Le aprieto contra mi cuerpo. Calor humano. Veo como se aleja. Despacio. Se vuelve. La sonrisa en el rostro y unas lágrimas que se le escurren por las mejillas. Levanta la mano. Se gira y sigue andando. Me duele el alma. Sonrío mientras lamento su lamento en mi interior. Hoy ha sido un buen día.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas!
Yo solo queria decir que hoy me he sentido un poco asi, quizas de otra forma, pero ha sido muy placentero.
Los niños aunque no te den las gracias con la palabra lo hacen con la mirada...
Me ha gustado mucho este escrito.
Besos
Adios

Anónimo dijo...

Hola.
Me alegro de que te hayas sentido así. Es, siempre, un placer dar y saber recibir lo que te dan.
Los niños te lo dicen con la mirada, los viejos con palabras y la mirada, y alguna que otra persona que no es capaz de expresarlo con las palabras, también lo hac con la mirada. Pero de esas personas quedan ya muy pocas, lamentablemente. El alma nfantil es un hogar que debemos calentar siempre, y no perderla,lo que no quiere decir ser infantil, como la gran mayoría, que creen ser lo que no son, imitando...
Me alegra que te gustase. Gracias. Es un placer.
Un beso.
Diego

Andrómeda dijo...

Hola mi niño...

Siento no haberme pasado antes, he estado algo ocupada en la oficina y cuando puedo disponer de tiempo libre entre reuniones y reuniones, me paso para visitarte y por supuesto leerte.

Me gustó mucho este relato. Realmente ser viejo es un privilegio en vez de ser algo lamentable. No muchos pueden gozar con esta- yo diría- Bendición. Cuando las arrugas nos rayen el rostro, simplemente tenemos que pensar que son las marcas de una vida emocionante. Lo que no es relevante nunca deja huella.

Un beso enorme y recuerda que me tienes por aquí

Cuídate, Andro.*.

Anónimo dijo...

Hola Andro.
Un placer como siempre. Obligaciones y más obligaciones, pero siempre hay o debe haber un momento para el placer, aunque debería ser al contrario. Pero bueno... Me alegra de que estés.
La vejez, el mundo de la experiencia y el de la vuelta a los valores de la niñez. Sin embargo, hoy, toda una tragedia. ¡Y cuánto cuesta hacer feliz a alguien!
Un beso para ti.
Diego