13/5/09

¿Y si tuvieses una última oportunidad?

¿Qué harías si te fuese dada una última oportunidad? ¿La dejarías pasar? ¿Te mirarías el ombligo bajando la cabeza desde la altura para ocultarte en él? ¿Serías capaz de tener un poco de humildad? ¿Serías capaz de abandonar el orgullo malentendido, los prejuicios que te impiden, el desprecio por lo que es de verdad y el dolor por cosas que son pero que también no son? ¿Preferirías mirarte en el espejo y vivir en un efecto placebo que sólo te da una realidad anodina en la que ni tú crees y que prefieres camuflar de… qué? ¿Tan difícil es hablar, no para engañar sino para ponerse en la piel del otro, para intentar comprender y no para explicar?
Tenías una bala, una oportunidad, y la utilizaste para disparar a matar, sin darte cuenta de que así te suicidabas, porque matabas todo lo que había en tu alma, derramando angustia y desastre, destruyendo todo lo bello que se había creado.
¿Qué harías si te fuese dada una última oportunidad? ¿Redimirías y te redimirías?

9 comentarios:

Rudy Spillman dijo...

Si no te conociera lo suficiente diría que has estado en "Libro Abierto" leyendo mi artículo "post mórtem" también escrito el día de hoy y que con éste, tuyo, "¿Y si tuvieses una última oportunidad?", me estarías respondiendo de algún modo a mí.
Pero yo se que no ha sido así, mi querido amigo. Éstas son las místicas situaciones que nos hacen a veces creer en coincidencias que no lo son. Por eso existe la "química" que existe entre nosotros y cuyo alcance ni tu ni yo probablemente conozcamos.
Tu artículo me ha producido un leve mareo de emoción.
Con respeto y admiración.
Tu amigo, Rudy.

P.D.: Estas líneas son una excepción a la regla ya que he interrumpido todo tipo de escrito hasta el domingo próximo.

AnDRoMeDa dijo...

Has dado en el clavo con las ultimas dos preguntas, sobretodo con la principal: ¿Qué harías si te fuese dada una última oportunidad?... uuf... no lo sé, realmente, creo que diría las cosas q nunca dije, si es la última oportunidad no me importaría el miedo que me detine estupidametne ahora.
Gracias por esta reflexión, Diego. Me has dado en qué pensar ;)
Un beso y espero leerte pronto para que charlemos. Cuidate

Andro.*.

Anónimo dijo...

Iba a leer tu escrito cuando lo vi esta mañana, cuando lo vi en Facebook, porque me resulataba muy sugerente, tanto el títlo como el comienzo, pero el trabajo y después determinadas cosas me lo impidieron. Así es que lo haré ahora. Me conoces bien, es cierto. Y si es verdd que la química exise y va má allá de los hechos y los palabras. Veré qué es eso que une ambos escritos.
El respeto y la admiración estánen este lado, siempre. Y, por supuesto, mi amistad más profunda.
Espero qu ese alejamiento sea po razones no preocupantes (que sé que lo son).
Un fuerte abrazo amigo mío.
Diego

Anónimo dijo...

Hola Andro.
El miedo, ese elemento que nos hace sobrevivir y sin el cual no podemos vivir, es algo innato; pero ocurre a veces que ese miedo nos paraliza y nos impide. o malo, también a veces, es que ese miedo nos aleja d cosas y personas porque malinterpretamos o porque no afrontamos. Es complejo.
En cualquier forma es bueno que las preguntas nos hagan reflexionar,y simpre decir, halar, expresar. Es lo mejor par resolvr conflictos,cuestiones y así poder ser y hacer.
Un beso para ti también. Hablamos pronto.
Diego

Anónimo dijo...

Una rectificación, Rudy.
Que sé que no son, las razones, o espero encarecidamente que no lo sean.
Y agradecidido por el detalle y la deferencia.
Diego

Anónimo dijo...

Y tú, ¿qué harías si te fuese dada una última oportunidad?

Anónimo dijo...

Si se me diese una última oportunidad, agradecería, agradecería en primer lugar el hecho; recorrería el camino desde la humildad y la sencillez, y con ellas, apartando los miedos y los dolores, sin prejuicios y orgullos absurdos, viviendo el regalo y el milagro que se me entrega, aceptando las equivocaciones y sabiendo desde el análisis dónde estuvo el error; sabiendo que la empatía es el camino dentro dela palabra; mirando, buscando, sintiendo con honestidad, y sabiendo que los trenes suelen parar una vez, tal vez dos, no más, en la vida; lucharía por hacerme merecedor a esa oportunidad, agradeciendo.
Creo que soy lo bastante inteligente como para saber que si los milagros ocurren y se te ha dado una oportunidad y, ésta, es la última, o la aprovechas o no eres merecedor de más. Si la vida es un regalo y es fascinante, y lo es, no puedes, si eres coherente, desagradecer, desperdiciar, esa oportunidad. Te va la vida en ello, y la amo en demasía. Triste sería si así no lo hiciera.
Redimiría y me redimiría si se me diese una última oportunidad.
Espero que la respuesta sea suficiente, aunque corta para todo lo que se podría decir...

Anónimo dijo...

Creo que una última oportunidad se le da a quien es consciente de que lo que hizo está mal y actúa en consecuencia para apartar ese hecho de su vida, quiero decir, para alejar de su interior los factores que lo llevaron a realizar el acto. Reconoce el mal derivado de su acto y no lo justifica con excusas o explicaciones. Todo acto tiene una causa y una consecuencia. Se puede comprender la causa del hecho y las circunstancias que llevaron al sujeto a realizar ese acto, pero no por el hecho de que la causa tenga una explicación, está justificada. Por tanto, creo, y es mi humilde punto de vista, se merece una última oportunidad quien es consciente de lo que hizo y ha perdonado tanto a sí mismo como a los demás. Y para esto, pero esto ya es otro tema, hace falta voluntad y humildad. Ahora bien, si, como decía, se ha perdonado al sujeto y se le ha concedido esta última oportunidad, creo que está demás el hecho de que redima o se redima, porque en teoría la o las personas afectadas por el acto ya han perdonado su comportamiento y lo han hecho, en parte, porque éste también se ha perdonado a si mismo. Y si a esto añadimos la humildad y la voluntad del sujeto... Un poco extenso, pero es un tema que da de si.

Anónimo dijo...

Llevas toda la razón en que sólo es merecedor de una última oportunidad quien es consciente de que ha hecho mal y aleja de su interior las causas de ese acto. Eso es la justicia. Es lo q decía en mi comentario anterior: desde la humildad, apartando prejuicios, aceptando con honestidad y teniendo voluntad. Pero para ello se deben analizar los hechos, saber sus causas, entenderlas, asumirlas y eliminarlas. A partir de ahí viene la comprensión, sin justificar el hecho (eso está claro, pues si se justifica no habría comprensión ni aceptación, sino equivocación, y se podría caer en lo mismo), y con ello la redención, pues se podría perdonar a sí mismo y seguir redimiéndose aprovechando esa última oportunidad, y actuando con honestidad, humildad, con empatía y dando todo de uno mismo. Sólo desde el arrepentimiento, tras la comprensión, que no su justificación, puede venir el perdón.
Y una vez perdonados y si se te da una última oportunidad, hay personas que consideran que la redención de uno mismo no está sólo en el perdón y que deben hacer algo más, y eso es bastante loable. Y en cuanto a redimir, no me refería al que perdona, pues éste ya lo está, al perdonar y dar una oportunidad, sino a los demás si es que los hay, que esa es ya otra historia. No sé si el ejemplo de la muerte de Cristo es el adecuado, si viene al caso, o si… Tal vez excesivo, tal vez demasiada distancia, pero podría tener cierto sentido.
Extenso este diálogo, pero bello y profundo. Llevas razón, creo, en todo. No diferimos. Tal vez en la forma de expresar pero no en el fondo. Y sí, es un tema que da de sí. De cualquier forma tú me preguntabas que qué haría yo si se me diese una última oportunidad, no que quién merece una última oportunidad. ¿Puedo deducir por tus palabras que tú eres de los que dan una última oportunidad dadas esas circunstancias?
Perdona la extensión…