22/10/09

Juegos extraños

Cuando vienes de ningún lado y no eres nadie. Cuando vuelas sobre la tierra y todo es un manto blanco. Cuando juegas al juego de la vida delante de un espejo y no hay imágenes ni reflejos. ¿Qué haces cuando eso sucede? ¿Atraviesas el espejo en busca de otro juego, fuera de las soledades y las lentitudes, de los avatares? La nieve blanca lo cubre todo.
Y ahora que necesito las palabras que son, veo la luna que brilla, arriba, sobre mí. Está ahí. Lo sé. Pero no hay fruta caída sobre la hierba. No debe haber madurado. No hay que refutar el futuro. Tal vez mirar el pasado, escudriñarlo en busca de señales. Tal vez mirar dentro y mirar despacio. Cogeré la maleta y andaré. Me levanto de la cama y camino por el mundo mirando los ojos de cada persona con la que me cruzo. Espero la nieve blanca brillando. Espero los lirios. En algún sitio han de estar. La vida es un regalo. Me gustan los lirios mojados. No sé que parte del espejo es. No sé cuál es este lado. Miraré despacio. No sé que sueño es el que estoy soñando. No sé, ni tan siquiera, si estoy soñando.

2 comentarios:

Ruth dijo...

Preciosas letras surgidas de momentos en los que se atraviesa el desierto personal.

Besos Diego.

Anónimo dijo...

Me alegro de que te gusten esas palabras lentas de esos momentos suaves que andamos en esa travesía que dices, en ese desierto, como tu página, tan especial.
Un beso, Ruth, y mil gracias.
Diego