8/10/09

Una lágrima


Una lágrima pende en el aire, suspendida en el reflejo de una mirada perdida que se mece al ritmo de la suave brisa de un otoño tardío, en cualquier avenida, en cualquier ciudad, en cualquier parte.
La miro y veo mi reflejo en ella. Esa imagen desvaída, desdibujada, ahí cautiva. Todo el mundo que mis ojos ven se recoge en una sola gota, sugerente, pintada de añil. Una sola gota de ámbar, perdida y silenciosa.
Los sueños de las piedras están cerrados. Hay tiempos que se abren, ahora, mientras miro hacia arriba. Oigo un enjambre de alas en suaves murmullos en la línea pura de miríadas de estrellas. La mañana rompe. Se abre la luz. El color se derrama, me abarca, me acaricia, me cobija, me desarma. Las piedras se fragmentan en cristales, transformadas al contacto de una lágrima por unos ojos derramada. La tibieza de un alma que da vida, que reclama la danza de la noche, la pureza, mi alma.

6 comentarios:

Rudy Spillman dijo...

Hermoso, Diego, completamente bello. A pesar de que la imagen parece mostrar el ojo de una fémina a mí se me antojo como de los pocos escritos tuyos sin género.
Que no lo lean los conformistas. Sólo para exigentes.
Gracias, muchacho.

Ruth dijo...

El ojo indecoroso con su lágrima evaporada.............. Demasiados sentimientos e intensas emociones como para poderlos expresar.


Espero que en estos días hayas puedas disfrutar de tus maravillosas escapadas.

Besos.

Anónimo dijo...

Gracias Rudy. A veces me da miedo tu capacidad para entrar en mis palabras. Tienes eso que la mayoría no poseemos y que tanto me gustaría.
Un placer siempre. Un fuerte abrazo, amigo mío.
Diego

Anónimo dijo...

Así son los sentimientos, Ruth, así son.
Sí, he disfrutado de unos días por el verde, las altas montañas y las simas de la tierra. Algo necesario para mí, siempre, pero más en estos momentos.
Muchas gracias por tus deseos.
Un beso.
Diego

AnDRóMeDa dijo...

Como siempre, bello!
Muy descriptivo y metafórico. Son los escritos que me encantan :)
Un beso para ti, mi niño.
Cuidate mucho!

Anónimo dijo...

Gracias, Andro. Un placer, como siempre, el tenerte por aquí y leer tus palabras.
Un beso.
Tú, también.
Diego