29/6/09

La despedida

Ahora sí, ya es llegado el momento de la despedida. No sé si para siempre o para un tiempo, y en este caso no sé por cuánto. Por ello no me voy con un hasta siempre sino con un hasta luego. Las despedidas son tristes en exceso, y en este caso más, pues aquí he dejado mucho de lo que siento y me he encontrado con personas de verdad, de dentro.

Tengo un reloj roto que no puedo arreglar, un corazón abierto, un alma excesivamente sensible, una imaginación prodigiosa, una mirada que sabe mirar y un ansia de vivir extrema. Me falta, ¿qué me falta? Lo que no tengo. Lo que toda la vida he buscado.

Necesito encontrar lo encontrado, y quiero mirar la música, oír los colores, saborear los olores, sentir, sentir sintiendo, sabiendo que sé hacerlo y que lo quiero. Quiero estar donde quiero estar, donde necesito estar, donde soy de verdad y con quien soy feliz y lo siento.

Quiero beber un chianti en las suaves colinas de la Toscana, un té con menta en Djema el Fna, un sake a la sombra del monte Fuji, una Bud en la inmensidad ocre de Glen Canyon. Quiero coger la ola en el Mar de Tasmania, ascender los Andes, vadear los ríos, sentarme en Karlovy Vary, pasear Venecia y Roma, mirar Lisboa, vivir Nueva York y Calcuta, adentrarme en Saskatchewan, cruzar el Perito Moreno, adentrarme en Chiapas, descansar en México D.F., navegar mil mares, subir otras tantas montañas. Quiero mirarlo todo. Quiero mirar y ser mirado. Quiero mirar la vida y sus personas, hablar y estar con ellas, conocerlas y aprenderlas. Quiero beberme la vida. Quiero vivir, sabiendo hacerlo.

Ahora, en breve, me marcho a Perú, para conocer la cultura, el paisaje, las personas, y a subir los Andes, a ver que es eso de ascender un seis mil, a probar el Huascarán. Cualquiera que quiera sabe donde encontrarme, aquí o en cualquier parte.

Dejo algunas de las palabras que más me gustan: amor, vida, sueños, miradas, ternura, sensibilidad, delicadeza, alegría, esperanza, sonrisa, extrañar, perdón, entregar, caminar, recibir, comunión, belleza, armonía…

Y ya, para terminar, lo hago como comencé, con unas palabras de algo mío, de Champán Cristal, del cuento que da título a esta bitácora, a esta la ventana de mi alma al exterior:

“Quizá, cuando pase el tiempo, recordaré esos momentos con tal añoranza y desconcierto que pensaré haber sido feliz. Y, por Dios, que tal vez lo fui. Intensa e inmensamente feliz. Pero fue tan sólo eso, un momento. Y ahora es el momento para guardar tu distancia, el momento para alejar tu mirada, el momento para inclinar la cabeza, el momento para decir el nombre que apenas puedo, ni tan siquiera, deletrear. Recuerdo las palabras traducidas del italiano, como una premonición no vista: Dices que el río encuentra el camino al mar, que como el río vendrás a mí; más allá de las fronteras y las tierras áridas el amor llegará. Pero ya no puedo rezar más, y ya no sé confiar más en el amor, y ya no sé esperar más a aquel amor. Aunque siempre me gustaron más en italiano. Tal vez por ella:

Dichi che il fiume trova la via al mare

Che come il fiume giungerai a me

Oltre i confini e le terre assetate

L´amore giungerá

E non so più pregare

E nell´amore non so più aspettare

¿De qué sirve todo? ¿Tengo que preguntarme las razones de mis obsesiones? ¿Tengo que bucear en mis recuerdos para ello, para poder curar mis miedos y mis frustraciones? ¿Y qué importancia tiene ya buscar culpables o soluciones? Si la vida es lo que es y ha sido, y tan sólo eso. (…) Cuando cierro los ojos para buscar sólo encuentro la nada. Y las pocas cosas que quiero no están. Quizá porque nunca han estado y son, tan sólo, recuerdos. O quizá porque no he admitido que son tan sólo recuerdos. Recuerdos anquilosados en un pasado perdido del que no me quiero desprender y del que no quiero salir, pero al que no quiero volver, aun sabiendo que no puedo, que lo que hay es lo que hay y que no hay nada más. De las visiones que busco sólo obtengo lágrimas que mojan mi cara hasta llegar a la almohada, donde forman un círculo de humedad salina. Tan distintas en su olor, en su color y, sin embargo, tan similares a las gotas de lluvia. Siempre busco en ese espacio que hay entre la razón y la demencia, donde se encuentran los recuerdos que más daño me han hecho, pero que tanto quiero, y donde siempre está ella, la última, la especial, Ella. Aquellos que he ocultado para evitar el daño del amado y la amargura de saber que ya jamás, por las consecuencias que los hicieron posible. Para evitar el dolor de la pérdida de lo vivido, y sobre todo cuando lo vivido ha sido la fuente de todo placer, un placer no repetido. Ahí, en el espacio de la memoria, del subconsciente o del inconsciente, donde se almacena lo inservible, lo repudiado, lo despreciado, todo aquello que quiero ocultarme de mí mismo, lo que quiero velar, a mí y a los demás, pero sobre todo a mí mismo, ahí es donde se encuentran amontonados, superpuestos, ordenados y desordenados, sin esquema aparente y con él. Las manos de la muerte son eternas, y ya siento que me agarran por el manto. Por eso vuelvo al tequila, en las sombras de esta muerte, y tan sólo desgrano en mi recuerdo el Champán Cristal, como un sedante.”

Hasta luego. Mil gracias a todos. Ha sido un inmenso placer.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Esperaremos un regreso. Cercano o lejano, pero esperaremos...

Y, creo que puedo atreverme a decir en nombre de los lectores, que el placer ha sido nuestro. Un abrazo muy grande.

-Roberto-

Crestfallen dijo...

Hola de nuevo Diego:
Llegó el momento de la despedida, o mejor, como tu dices, del hasta luego :)
"Quiero beberme la vida"... estoy segura de que lo lograrás.
¿Fin del champán cristal, fin del sedante? Sigamos los dictados de nuestra alma y nuestro interior, siempre adelante y apostando por la vida, sí.
Gracias a ti por permitirnos gozar y sentir con tus escritos.
Ojalá disfrutes en tus próximos viajes, hasta pronto!
Besos

Anónimo dijo...

Como ya es casi imposible pillarte te dire lo que ya sabes,
cuando quieras hablar aqui estoy,
cuando quieras o necesites imagenes tambien,
cuando tengas ganas de ir a ver las estrellas ( ¡no lo dudes! ) estare,
cuando quieras contar o describir los sitios que has visitado y disfrutado,
cuando quieras compañia,
cuando hagas locuras,...
cuando... ...tu quieras.
Ya hablamos.
besos
Llum

Federico Laurenzana dijo...

Se te extrañará, Diego. Suerte.

Rudy Spillman dijo...

Dieguito, no puedo negar que me has asestado un golpe bajo. Pero de esos que se asimilan y se disfrutan cuando se trata de amigos. Porque no puedo menos que alegrarme por ti y desearte la suerte que premonitoriamente sé que tendrás porque quien busca su camino, tarde o temprano lo encuentra. Y tú pisas fuerte en un sendero de éxito personal que no tiene que ver con el otro que conocemos. El tuyo será verdadero y no necesitará de los demás.
Amigo del alma, nos volveremos a encontrar aquí, a orillas de algún río o montaña... o indefectiblemente, en el Gran Cosmos que finalmente nos albergará a todos.
Mis pensamientos y mis votos irán contigo en tu travesía.
Un entrañable abrazo de amistad.
Rudy

Anónimo dijo...

Gracias Roberto por tus palabras. Como nos conocemos de dentro no hace falta explicar. Como estamos, siempre estaremos.
Las mismas cosas escritas, con una cerveza delante, habladas, sabe mejor (o un burns, que hay que ser...).
Un abrazo amigo mío.
Diego

Anónimo dijo...

Gracias Roberto por tus palabras. Como nos conocemos de dentro no hace falta explicar. Como estamos, siempre estaremos.
Las mismas cosas escritas, con una cerveza delante, habladas, sabe mejor (o un burns, que hay que ser...).
Un abrazo amigo mío.
Diego

Anónimo dijo...

Mireia. Siempre me ha parecido hermoso tu nombre. Gracias por siempre, y no es despedida, aunque sí de aquí, al menos de momento, ya veremos, aunque...
Siempre me he bebido la vida, quizá de ahí estas cosas y que necesite salir para encontrar y bebérmela otra vez como siempre.
Los dictados de dentro siempre hay que seguirlos, encontrarse y encontrar, valorar lo que tienes y has tenido y mirar y seguir para beber la vida.
Gracias a ti por estar siempre, en tu sensibilidad, en tu estar, y gracias por disfrutar y decir.
Un placer siempre. Hasta pronto. Ya nos veremos. Seguimos estando en lo nuestro, de momento.
Un beso enorme.
Diego

Anónimo dijo...

Mi querida Llum. Un placer tenerte ahí. Y lo sé. Sé que siempre estarás, para todo, para lo especial. Seguiremos estando y haremos esas locuras como sabemos. Eres muy especial, lo sé, y lo sabes tú también.
Ya hablamos, sí.
Un beso.
Diego

Anónimo dijo...

Hola Fede. ¡Cuánto bueno! Gracias amigo. Seguimos por los demás caminos que tenemos. Te seguiré en lo tuyo, y en lo nuestro nos encontraremos.
Un abrazo.
Diego

Anónimo dijo...

Mi querisdo amigo Rudy, lo siento. Si me duele es por los amigos del alma, por los especiales, por los de dentro, pero las necesidades interiores son y de ahí los vericuetos. ¡Qué somos si no buscamos, si no nos buscamoa!
me alegra que te alegres, porque sé que es sincero y que quieres lo mejor, no ya para mí, que sí, sino para el mundo entero. Tienes ese corazón que no te cabe y que regalas a manos llenas.
Nos encontraremos, sin duda, aquí, allá, en las mil vueltas y revueltas de la vida, o en ese centro del centro del universo. Ahí donde las personas son, donde estamos contamos.
Amigo del alma, sí, así te considero.
Un placer, y seguimos, como siempre, en lo nuestro, en tus cosas, en las mías, en las de ambos, por los pasillos de esto, como una vez me dijiste, que son tan amplios, y en el alma de cada uno.
Un fortísimo abrazo mi querido amigo del alma. Siempre estamos.
Diego

AnDRo dijo...

Ay, mi niño, cómo me hace sufrir, no?
Bueno, será la despedida pero sólo un Hasta Pronto, porque estoy segura que seguiré leyéndote por mucho tiempo... no me niegues la dicha de conocer tus obras. Ha sido y siempre será un placer leerte. Gracias por dejarme entrar a tu universo de letras preciosas.
Un beso grande y espero poder platicar pronto contigo.
Un beso!

Andrea dijo...

Una lástima llegar cuando te despides, espero que no sea definitivo, me ha encantado leerte aquí, en tu casa. Un beso y mucha suerte en tu viaje.

Anónimo dijo...

Hola Andro.
Me alegro de verte por aquí, y lo siento (ese sufrimiento).
No sé si será, ya veremos. Tiempo al tiempo. Todo se andará que dicen los argentinos. De cualquier forma, de una u otra manera lo mío saldrá, en algún lado, pero saldrá (vamos a ver unas conversaciones que tengo con un par de editoriales). Lo que si se es que necesito dejarlo aquí, ahora. El futuro ya vendrá, paso a paso.
El placer ha sido mío, por que me leas, por leerte, por conocerte y hablar contigo. Un grato e inmenso placer.
Un beso. Ya hablamos.
Diego

Anónimo dijo...

Hola Andrea.
Gracias por visitarme, aun en estas circunstancias. Me alegro de que te guste este rincón. Seguiremos leyéndonos en cualquiera de los pasillos de la escritura.
Un beso, y gracias por lo del viaje, espero disfrutarlo. Lo haré sin duda, siempre es un placer andar por esos lares.
Diego