20/12/09

Azar

Tiró el dado tres veces y las tres salió impar. Había apostado la vida contra él mismo a impar. Tras el cinco, y dos veces el tres con anterioridad, se dio una oportunidad más. No pasa nada, se dijo. No es que no quisiera reconocer que había perdido y que debía hacer el pago de la apuesta. Era el pánico. El pánico a la oscuridad, a la nada, al después. Y sin embargo no soportaba la vida que vivía, ni la agonía en que se encontraba. Un año de mala vida para él y los suyos, con un final terrible a base de paliativos y sedantes. No lo quería. No podía admitir aquel terror, aquella angustia. Y no entendía cómo no apretó el gatillo tras el cinco, ni después con las otras dos tiradas. Miedo, pánico, horror vacui. Esta vez sí lo haría, se dijo con firmeza. No habría marcha atrás si salía impar. Cogió la pistola con la mano derecha, apoyó el cañón en la sien y colocó el dedo índice en el gatillo, con fuerza, notando un pequeño movimiento en el metal. Tomó el dado con la mano izquierda. Lo miró. Le sopló como le había enseñado su padre, de pequeño, para darse suerte. No oía nada. Posó la vista en el uno. Un punto negro sobre fondo blanco. Sólo eso. Sencillo. Casi bello. Como su vida. Era su día. El azar decidiría. Lanzó el dado hacia arriba. Siguió el curso de su movimiento con la vista, como a cámara lenta. Su ascenso y su descenso. Botó varias veces sobre la mesa. Giró la cabeza siguiendo aquello. El dado se paró. Quieto. Un golpe seco inundó el espacio. Sentado, su cuerpo se desplomó hacia un lado. El brazo izquierdo colgando inerte, sujetado por el brazo de la silla. El derecho entre sus piernas. La pistola en el suelo. El hilo de sangre que salía de la sien escurría hacia el ojo y la frente.

Dos puntos negros había en la cara blanca del dado, sobre la mesa.

8 comentarios:

curie dijo...

Me has mantenido en vilo hasta el final. No sé por qué, pero nunca me han gustado los números impares. Deseando estoy de que acabe el 2009.

Te dejo dos besos en lugar de uno. :)

Alejandro dijo...

Eutanasia casera con el azar de por medio, sorprendente. Lo que me gustaria saber es en que pensó mientras apretaba el gatillo, tal vez en él, o en su familia, quizas en lo que vendría después o simple y llanamente en nada.
Siempre he pensado que los dados son mejor para el parchis, ya sabes. Mañana posiblemente me pase por tu adorado centro de trabajo.

Nos vemos, un abrazo

Pd: Me acabas de recordar que en cierta ocasion nos apostamos la vida, espero que nuestra apuesta quede en empate.

Anónimo dijo...

Algo así me pasa a mí, con los impares. También quiero pase este año y esperar algo mejor, que sin duda lo será. Y espero que no te haya decepcionado el final.
Un placer los dos besos. Nunca vienen mal en los tiempos que corren.
Otros tantos para ti, Curie.
Diego

Anónimo dijo...

Alejandro, sin duda no pensó en nada, si lo hubiera hecho probablemente le hubiera pasado lo mismo que las veces anteriores.
Me ha alegrado verte y ver que sigues siendo, que ya es.
Un abrazo.
Diego.
En empate, sí; no querría perderme lo que me depara ni lo que depara a ti.

Ms Sheet dijo...

Escalofriante! me encantó!

Anónimo dijo...

Me alegro de que te gustase Ms Sheet.
Un placer. y gracias.
Diego

Eugenia dijo...

Pues mi los impares son los que me más gustan. Sobre todo el tres,jajajá.

Pero con respecto a quien decide quitarse la vida (al margen de si tiene derecho o no a hacerlo, tema que da para un debate y no un breve comentario), pues eso, que siempre surge la pregunta de si un suicida es un cobarde o tremendamente valiente. Y tras mi experiencia en esta vida, para mi es un cobarde de tomo y lomo, pero es una opinión como otra cualquiera.

Yo no me jugaría la vida con un dado; jugaría a los dados, por ejemplo, para ver quien paga una cena en un maravilloso lugar con una compañía que merezca la pena y poder disfrutar de lo que venga después. Para eso sí tiraría los dados.

Un beso tortuoso como mis pensamientos, jajajá. Te quiero, profe.

Eugenia.

Anónimo dijo...

Qué mala eres Eugenia, en el principio y en el final, pero sabes que me ncanta esas formas tuyas.
Sí sería para un debate, y concuerdo contigo en lo general, aunque haría matices.
Y en lo del otro juego, también. Nos lo jugaremos un día.
Yo también a ti, y de ahí ese otro beso, igual.
Anda que profe...
Diego