8/12/09

La tierra giró para acercarnos

Hay un número oculto en cada cosa que pasa en el universo. Es tan complicado, por no decir imposible, pero a veces ocurre, que dos personas se encuentren en esta vida, se conozcan, pero sobre todo se reconozcan, y sepan que son ellas.

Hay un poema, terriblemente hermoso que lo ejemplifica, que viste esa idea. Es de un poeta venezolano, Eugenio Montejo, titulado “La tierra giró para acercarnos”, y dice:


La tierra giró para acercarnos,
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño,
como fue escrito en el Simposio.
Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.
Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.
La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.


Es tan improbable y a la vez hermoso que algo así ocurra; que encuentres tu mitad buscada, esperada y ansiada, desde los más profundos arcanos. Por eso, cuando la encuentras, cuando conoces el número, si lo desperdicias no volverás a tenerla, porque no hay otra, aunque podría ocurrir, pero es tan difícil. La vida no suele dar una segunda oportunidad, mucho menos las personas. No hay otro número, ese era el tuyo. Y eso sólo es propio de estúpidos. Y yo…

8 comentarios:

Ruth dijo...

Precioso poema.

La verdad es que sí, pero eso a veces, lejos de entristecernos por la improbabilidad de que ocurra, nos debería dar esperanza, porque si está, en algún momento aparecerá, ¿qué sentido tendría si no?, para qué se crea un alma gemela si no para encontrarse, no tiene sentido para mí que eso no ocurra, ya conspirará el universo a favor, como decía Coelho.

Besos Diego.

Ms Sheet dijo...

Es tan improbable que a veces es mejor no pensar en ello. Cuántas oportunidades habremos desaprovechado pensando que no eran las idóneas? Me da mucho miedo esa idea...

curie dijo...

Para encontrar ese número, es necesario armarse para luchar contra uno mismo. Rilke escribía algo sobre eso, afirmando la natal soledad que a todos nos invade:
"(...)tienen que lograrse muchas cosas, debe coincidir toda una constelación de cosas, para que algo salga bien por una vez."

Anónimo dijo...

Lo es, Ruth; terriblemente hermoso. Es verdad que no tendría sentido que existiese tu alma gemela, tu alter ego, y que por avatares no pudiesen juntarse. Sería terrible. Por eso no podemos ni debemos perder la esperanza, soñar los sueños, luchar por ellos. Pero a veces es tan duro, y soy tan torpe, y me siento sin fuerzas, cansado y agotado, y a pesar de ello quiero tanto esta vida que tanto tiene y me da, y quizá por eso me niego a perder esa esperanza.
Un beso.
Diego
Diego

Anónimo dijo...

Ms. Sheet, no pensar es abandonarte. Si no piensas no avanzas. Quizá sea mejor no pensar, pero y ¿si la has reconocido? Si no piensas no sabrás si es o no ni cómo volver en su búsqueda.
Yo creo que sólo desaprovechamos una oportunidad, porque tu mitad es sólo una. No hay más. Y ahí radica lo triste de esto. Si la desaprovechamos estamos perdidos para el resto de nuestra vida, porque ya sólo tendremos sucedáneos. Y lo sabemos.
A mí me da pánico, no la idea, sino la pérdida.
Besos.
Diego

Anónimo dijo...

Tienen que darse, es cierto, Curie, como dice Rilke, para que esa soledad que nos acompaña desde el nacimiento se vea rota y encontrar tu mitad perdida, para que ese número pase de la abstracción a la realidad. Y uno debe luchar contra sí mismo y propiciar las circunstancias, tratando de ser uno mismo, aceptando al otro en su realidad, y construyendo desde la diversidad, desde la igualdad, ayudando.
Es complejo, puro azar, y sin embargo esperanzador, bello, y algo por lo que luchar, por lo que soñar.
¿Y si el azar se convirtiese en realidad? Sería hermoso.
Un saludo.
Diego

Eugenia dijo...

Efectivamente, Diego, sería hermoso. No. Hermosísismo. Sería algo tan bello y tan sobrecogedor que no sé si seríamos capaces de asimilarlo y aprehenderlo.

Pero a mi siempre me ronda la pregunta de ¿por qué esa idea de una mitad que haría de nosotros seres completos? Yo me siento incompleta en tantos aspectos que una mitad me sería poco para completarme. Necesitaría montones de cachitos, de "mitades" para llegar a ser una totalidad perfecta. Quizá sólo es que soy tan compleja que mis carencias deberían ser cubiertas por muchas presencias. No sé. O quizá sólo sean desvaríos de mi mente repleta de ideas sin definir a causa de esa imperfección de la que hablo.

Y en este devenir, mientras, no puedo hacer otra cosa que estar agradecida de tener suficientemente repletas algunas "partes" de esa totalidad: mis hijos, mi pareja, algunas amistades -escasísimas- y tú. O sea, que me doy con un canto en las narices por ser tan afortunada.

Ya ves la locura que me ronda las neuronas, querido Diego.

Mis besos... como siempre, cercanos y cálidos.

Eugenia.

Anónimo dijo...

Supongo que todo eso tiene que ver con un elemento evolutivo, genético. Leí hace tiempo al respecto, pero no recuerdo muy bien y además no soy un experto. Nosotros lo que hacemos es adornarlo con el elmento cultural. Pero va, en este caso, más con la emocionalidad que con otra cosa, creo. Es precioso, pero es, está y lo buscamos.
Y me encanta tu teoría, sobre tu complejidad y la necesidad de muchas otras mitades para completarte. En esa complejidad y multiplicidad radica tu encanto, tu belleza. No son desvaríos, eres tú, en esencia, y eso ya es, hoy en día.
Y es un inmenso placer, y un halago, que yo te llene una de esas partes. Eso si que es ser afortunado, estar en ti.
Un beso de esos, para ti también, o mejor varios.
Diego