26/12/09

Escritores autoayuda

Antes de nada quiero pedir disculpas por si alguien se ofende. No quiero que nadie se moleste. No quiero, ni muchísimo menos, parecer lo que no es, sino dar mi opinión, que viene de hace tiempo y que no tiene por qué ser ni mejor ni peor que la de los demás. Nadie está por encima del bien ni del mal, ni tiene la verdad absoluta ni la sabiduría total. Yo, mucho menos. Es simplemente eso, una opinión, la mía.
Dice Eugenio Trías, eminente filósofo, que la audacia del pensamiento consiste en encontrar alguna respuesta respecto al reto de la verdad, pero asumida de forma crítica, no dogmática. Hemos padecido una razón ensoberbecida, incapaz de conocer sus propios límites.

Viento. Hace unos días había viento y me llamaron para hacer windsurf. Me apetecía, aunque hace tiempo que no hago y me he ido. Ahora todo es kitesurf. Siempre me pareció de snobs, pero lo he probado y he de reconocer que está muy bien. Rectificar es de sabios. No me duelen prendas reconocer mis errores. Si es, es. Normalmente hasta que no veo el error no doy mi brazo a torcer. Se me debe demostrar. Tal vez sea uno de mis puntos flacos. Debería ser más flexible y aceptar antes, pero soy así; es algo que debo modificar, pues en caso contrario me perderé cosas y cometeré errores. Me han presentado a una chica que lo hace, y hemos estado hablando largo y tendido. Buena conversación. En la comida, al lado de la playa, en determinado momento surgió el tema de la autoayuda, de Coelho, Deepak Chopra, Osho… No tengo nada en contra de cualquier escritor ni de lo que escribe ni como lo escribe. Respeto todo, aunque no lo comparta. Pero no puedo evitar tener mis opiniones al respecto. Pero para poder tener una opinión hay que conocerlos, leerlos, analizarlos, pensarlos, ver otras opiniones y sacar tu propia conclusión. Coelho, como dijo alguien que leí, es un moralista frustrado, porque la forma en que propugna escapar de la realidad y la forma en que enseña sobre la vida es mediocre e insustancial. Desde un principio me parecieron malos, en cuanto a la forma y en cuanto al fondo. Aunque sus frases pueden ser bonitas, agradables, y creer que en ellas está la respuesta a lo que buscas, a lo que necesitas. Esta mujer es adicta a él. Ha tenido una pérdida reciente, de la que no voy a entrar en detalles, y necesita paz a raudales. Y se abandona a la palabrería fácil de estos pseudomaestros, sobre todo Coelho, porque necesita que alguien le diga entre mentiras que hay esperanza, sin ir más allá, sin tener que ser uno mismo el que se desentrañe, sin ir a los de verdad. Y la envidio, como envidio a la gente que tiene una ideología o una religión clara que promete un presente o un futuro lleno de esperanza y armonía, pero mi camino va por otro lado, quizá equivocado, no lo sé. Pero sí tengo claro que lo mío no es eso, tan fácil, tan vago, tan falso. Prefiero la suave cadencia de la vida, el dejar que la vida fluya, como el río, no estar ciego y que me dirija un tuerto, o un ciego, sino abrir los ojos por mí mismo y por quien de verdad piensa con profundidad, y no estos pseudo filósofos que nos dirigen hacia la autosuperación. Su discurso, y leí a Coelho, pues en caso contrario no me atrevería a opinar, es vacuo, insustancial, tedioso si se analiza desde la inteligencia, (y no quiero decir que quienes lo lean y crean ,no sean inteligentes, sino que tienen necesidades emocionales tremendas y buscan la solución a sus problemas en ellos, fuera de ellos mismos, porque se sienten incapaces, porque no conocen otros, quizá, a los especialistas, los serios y profundos; tal vez por la comodidad; no lo sé, y es respetable, por supuesto); la filosofía que pretende usar es sinceramente irrisoria y pueril, nos trata de narrar una historia por medio de hechos prosaicos, que sólo puede conducir a la risa o a la indignación. Estas cosas sólo pueden servir para hechos concretos y simples, pero aplicado a problemas más serios como el desajuste entre la realidad y los deseos, no sirven. En todos sus libros, que no logré terminar en su mayoría (sólo terminé El alquimista y porque fue un regalo; otros dos los empecé y no pude), me encontré con lo mismo: moralina a raudales, karma, pseudo religiosidad y sobre todo consejos para ser una mejor persona, para que tu esencia emane paz y amor. Terrible. Porque la vida es mucho más. Porque en la vida hay tristeza y se debe aceptar, y tratar de superar; maldad, que hay que tratar de modificar, y si es propia, eliminar… y además aunque hagas el bien, los caminos que sigas pueden estar plagados de trampas, que hay que sortear. Y con el sufrimiento no se llega mucho más lejos que con el bienestar. Esa es otra de sus grandes falacias. Y no es que lo diga yo, que sí, lo dice gente mucho más inteligente, sabia y preparada que yo, especialistas en el ser humano y sus problemas, filósofos, psicólogos, escritores. Y lo triste es que muchas personas van a estos pseudo guías espirituales buscando la salvación, y se dejan enganchar, como esta mujer que acabo de conocer. Yo prefiero, siempre, la vida real, y lo que hacen, escriben o piensan los hombres profundos, los filósofos, los psicólogos, los artistas, los científicos, los escritores de verdad. Porque sus temas son reales: la tristeza, la angustia, los elementos deprimentes, pero también los lúdicos y los rigurosos, la melancolía y la alegría y, a veces, muestran la esperanza de verdad. En el silencio gritamos hasta la extenuación, pero al final nos acostumbramos y nos dejamos ir por esos caminos tan fáciles, cómodos e ilusorios. Hay que buscarse para encontrarse, pero en la vida, no en la pseudo vida, en la pseudo filosofía. Y sí, hay que estar dispuesto a perderse para poder encontrase, pero dentro de uno y fuera de las pseudo filosofías, de las falsas ayudas, de las autoayudas. Viviendo la vida, entre las personas. Porque tiene que estar oscuro para que veamos la luz, para que la conozcamos. Estos escritores están bien para reírse un poco de sí mismo, para detalles simples, sin importancia. Pero si la vida está en el límite, si los problemas emocionales son serios, profundos, como los de esta mujer, hay que ir a lo de verdad, leer a los clásicos, leer a los especialistas, a los científicos, o ir a ellos. Por ejemplo "La Odisea", desde dentro, viendo como es el camino, que te pone un espejo en el alma y si sabes leer te muestra las metas de las personas. Pero la elección es de cada uno. Y tal vez el equivocado sea yo. Es posible, pero prefiero a Homero, a Kipling, a Becquet, a Hobbes, a Buda, a Lao Tse, que a estos. E insisto, puede que el equivocado sea yo. Porque no es que yo esté en mejor situación, quizá, que no es la ideal, ni es uno de mis mejores momentos, pero el camino escogido es otro bien distinto, de búsqueda interior, de escuchar a quien sabe, piensa, siente y vive de verdad, a quien me quiere de verdad, sin interés; de búsqueda de personas de verdad, no de medianías, no de la apariencia, no de pseudofilósofos, sino de los de verdad, de los que mediante el raciocinio, la ciencia, el pensamiento profundo y real analizan los problemas, los particulares y te ayudan a encontrar el camino, tu camino, con elementos reales, de verdad. Y quizá esté equivocado. No estoy en posesión de la verdad. Me equivoco muchísimo. Tengo alguna virtud y mil defectos. Y respeto a todos los que tomen cualquier camino o decisión, porque es así como debe ser, porque todos somos distintos, ni mejores ni peores, sólo distintos; unos intentando salir y buscar por un lado, otros por otro, y otros, los más, conformándose con estar como están, sin más. Sólo busco estar tranquilo, aprender, ser y vivir la vida como se debe, con todo lo que ella tiene, que es mucho, porque la vida es un regalo, aunque cuesta a veces un horror, porque es duro vivir, porque es arduo, aunque hermoso, porque no encuentras con quién, porque es muy difícil encontrar, y de ahí la soledad, a veces. Pero ahí estamos, intentándolo. El viento que te empuja a coger las olas y deslizar por la superficie del agua, y a veces volar. Un placer.

Algunas opiniones más sobre esto. Héctor Abad Faciolince. Uno de los mejores escritores colombianos de los noventa. En www.elmalpensante.com, desmonta el discurso cursi, espiritual y mercantil de Coehlo. Y a continuación la contestación de Coelho a alguien que no opina como él. Hay que ver su lenguaje, sus insultos y ver entrelíneas su ideología…

Señor Jose A. Pérez y lectores del blog Mi Mesa Cojea: Ante la polémica desatada por mi cuento titulado El pastor y el camello, quiero manifestar lo siguiente:

1. Que yo, Paulo Coehlo soy el único autor de la narración. La declaración de Jose A. Pérez respecto a su autoría es, por tanto, completamente falsa.

2. Que Periodista Digital tiene razón no sólo en esto, sino en todo lo que dice. Periodista Digital contiene siempre la verdad, incluso cuando parece una mierda estúpida copiada de un blog cualquiera de Internet.

3. Que el concepto de plagio es libre. Por ejemplo, si Periodista Digital publica el contenido de una entrada de un blog, con puntos y comas no es plagio. Pero si me plagian a mí, sí.

4. Que el autor de el blog titulado Mi Mesa Cojea es un sucio comunista, sin un ápice de inteligencia emocional, que sólo busca sembrar el caos y la confusión entre la sociedad española. Además de apoyar el plagio, apoya el aborto, el laicismo y el sexo desenfrenado sin mayores consecuencias a la mañana siguiente.

5. Que, al contrario de lo que sugieren ciertos comentaristas de tan despreciable blog, practicar el coito con un camello es completamente legítimo siempre que uno ame sinceramente al animal.

Paulo Coelho, escritor estrella muy equilibrado.

Y eso que iba a hablar de viento, de windsurf, de kitesurf, y de dos mujeres que se están fumando un habano en la mesa contigua a nosotros.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas!!
Con sinceridad hacia tiempo que no leia un escrito en el que fueras tan tu, y es que podria imaginar que hablaba contigo.
Si crees que te puedes equivocar en la forma de pensar y ver la vida, te dire que no estas solo.(aunque eso ya lo sabes..)

Me gustaria que dieses respuesta a la pregunta de cual te gusta mas, cuando te mandé las fotografias de la vida y la muerte.

( espero que estes disfrutando las fiestas)
besos

curie dijo...

Me ha sorprendido gratamente este texto. Yo no he leído a Coelho, ni siquiera lo he olido de cerca. Pero es cierto que todo el mundo habla de él como si fuera la eminencia del siglo XXI. Por eso creo que no escribirá para mí; prefiero los autores que escriben para minorías.
Sabes, a lo mejor yo tampoco estoy en lo cierto, porque como bien dices, nadie posee la sabiduría absoluta, pero creo que nos obsesiona vivir en un mundo demasiado perfecto y hemos aniquilado las emociones. Si sentimos tristeza, es porque somos bichos raros, cuando la tristeza siempre ha estado viva.
Me quedo con una gran frase que has escrito “hay que estar dispuesto a perderse para encontrarse”. Cuánta gente tiene miedo a bucear dentro de sí, y evita esos autoencuentros por medio de una felicidad ficticia. ¿Es quizá el miedo a encontrar nuestra propia verdad? ¿A desmarcarnos por eso de la muchedumbre y sentirnos solos? Ya lo dice el comentario de arriba; si crees que en la vida te puedes equivocar, no estás solo. Aunque en el fondo, la soledad es un sentimiento cognitivo y natural. El problema es cuando no se aprende a aceptarlo.

Te sigo leyendo.

Anónimo dijo...

Siempre soy yo, creo; unas veces de una forma y otras de otra, pero siempre yo, o al menos lo intento. Tal vez en la dialéctica, en determinados temas me muestre más así, sobre todo cuando veo, o creo ver, cosas que pueden dañar o no ayudar. Me molesta la injusticia, sobre todo esa. Y sí, me equivoco, y mucho. Por eso a veces me vuelvo loco dando vueltas a las cosas y las acciones. Y menos mal, pienso, y sé, que no estoy solo, que no soy el único. Lo sé. Te sé también, ahí.
Creo que te lo dije. Te mandé un correo. ¿No lo leiste? Las piedras, tal vez, aunque las otras me gustaron mucho, pero la piedra me lleva más a la muerte, a la quietud, y las líneas...
Yo espero que tú también las estés disfrutando. En cuanto esté por ahí te llamo. Feliz Navidad.
Un beso.
Diego

Anónimo dijo...

Me alegro, Curie, que tú también prefieras los escritores que escriben para los menos (como decía Borges); me alegro de no estar solo -comenzaba a preocuparme-, y más viniendo de alguien de tu profundidad. Y agradezco tu comentario.
Este es absoluto, total y redondo. Te doy toda la razón y estoy contigo en todas y cada una de tus frases, de tus reflexiones. Precioso y preciso No puedo añadir más so pena de estropearlo, de quedarme a medias.
Yo también a ti. A la espera de tus líneas.
Un beso.
Diego

Ruth dijo...

Buenos días:

La verdad es que yo debo reconocer que he leído algo de cohelo y algo de otros autores autoayuda tipo Bucay, simplemente porque todo lo que cae en mis manos lo devoro, ya sea mejor o peor, no suelo prejuzgar antes de una lectura, en muchas ocasiones me he llevado un chasco y en otras tantas una grata sorpresa.

Pero referente al tema que planteas, a mí realmente no me importa tanto el escritor en sí, muchas veces vendedor de falsas ilusiones. Porque el efecto de la lectura de estos libros sobre el lector no depende de lo que el escritor diga o quiera decir, sino del estado psicológico y emocional de la persona que lo lee, y si esa persona en un momento determinado encuentra paz, sosiego, esperanza, y lo interpreta de forma que la haga sentir un poco mejor de lo que se siente, pues entonces encuentro algo de valor en ese libro, porque al márgen que todos estos libros y muchos más como "quien se ha llevado mi queso", "El caballero de la armadura oxidada" entre otros, porque el género es muy amplio, como decía, al márgen de que estos libros jueguen mucho con el inconsciente de la persona y manipulen en cierto modo al lector, (siempre es él mismo, el que se deja influenciar), pues si una persona se encuentra bien leyéndolos, pues quien soy yo para decirle que solo son ilusiones baratas de sueños efímeros e irrealizables??? Puedo pensar, !Pobre iluso!, pero si a ese lector le hace bien vivir ilusoriamente, pues bienvenida sea la lectura.

Jo, Diego creo que me he ido por las ramas, pero aquí te lo dejo.

Besos.

Anónimo dijo...

Discrepo, Ruth. Y lo hago porque esa "ayuda" no es tal. Porque te esconde en falsos caminos, porque te da momentáneas esperanzas y te aletarga. Es pan para hoy y hambre para mañana. Porque hace que no hagas lo que tienes que hacer y te quedes quieto dando vueltas, creyendo en cosas que un poco de inteligencia sabes que son estupideces. Porque he visto personas inteligentes cayendo en esas estupideces y convertirse en inútiles. Porque he visto un familiar muy querido perder su vida comenzando por esas historias y divagando hacia cosas mucho peores y arrastrando a gente en su camino. Porque cuatro listos se apreovechan de personas conmomentos de debilidad. Y porque no ayudan. Son como droga, que te mantienen contento un momento, pero que después no te llevan a ningún lado, y necesitas más. Por mil cosas más, Ruth. Y porque lo dicen los que entienden de verdad, no yo. Porque está comprobado. Pero cada cual es muy libre, y es respetable. Allá cada cual. Como digo en el escrito, tal vez el equivocado sea yo. Pero por lo que he visto...
Yo prefiero un psicólogo, La Odisea, Don Quijote, Edvard Munch, U2, Scarlatti, Pavarotti, la montaña que todo eso.
Siento la largueza.
Un beso.
Diego

Eugenia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eugenia dijo...

Eugenia dijo...
Pues por meter baza y aportar una pequeña cosa, confieso que sólo leído una obra de ese señor -que no era de autoayuda-. Sobre todo porque me da grima esta especie de gurús de la psicología con su magia potagia. Afortunadamente la que yo pudiera necesitar -ayuda quiero decir-, sería eso, auto. O en todo caso, acudiría a buscar apoyo en quien de verdad me quiere, me respeta y me acepta con todas mis neuras.

Por experiencia en carnes, pienso que lo que uno no sea capaz de analizar, reflexionar, destripar, desentrañar, asimilar, perdonar, aceptar y afrontar por si mismo, no lo van a solucionar otros. Lo que este señor, y otros, hacen no es enseñarte a superar cosas ni es autoayuda, es el principio de cómo uno tiene que engañarse sin sentir remordimientos por ello; como si eso nos hiciera falta.

No voy a entrar en las intenciones de este señor, ni de otros, pero a mi me llama la atención que no sean más altruistas si tanto se preocupan por sus semejantes, y sí se monten un buen plan de pensiones con tanta palabrería(¡malditos, son más listos que yo, joer!).

Esto es como las religiones, sólo cambian los personajes: sin cristos, papas, vírgenes, paraísos y santos a los que acudir esperando soluciones y respuestas. Más mierda pero sin templos.

Diego, cariño, como con muchas otras cosas...coincido contigo: mejor pasearse y contemplar un agitado mar o subir una montaña, o surcar las olas, o beberse un buen tinto; me enganchas, me atrapas con tus reflexiones y tus maneras. Creo que te quiero un poquitín, jiji.

Un besazo.
Eugenia.

Anónimo dijo...

Eras tan clara, tan de verdad, que me has dejado sin palabras. Hay cosas que están ahí y que se habían escapado. Las dices de esa manera tan tuya que no me cabe sino asentir, y decirme esa es ella, no hay duda. Por eso no voy a decir nada más a ese respecto. Lo has redondeado, terminado.
Delo otro, me alegro, de engancharte y que estés aquí, conmigo, tan cerca, tan dentro y aun tan lejos. y más, que me quieras ese poco.
Yo también, y eso me preocupa.
Otro para ti, de esos que te gustan.
Diego