22/12/09

Una aclaración a "La languidez de las notas"

Tengo que hacer una aclaración, ya que me han preguntado por ello, sobre el cuento “La languidez de las notas”. La otra noche, hablando con unos amigos que lo habían leído, me preguntaron si era autobiográfico, y, puesto que he recibido un par de correos haciendo lo mismo sobre él y sus circunstancias, quiero hacer algunas aclaraciones para que no haya malas interpretaciones -que esas cosas suelen ocurrir con algunas cosas cuando no se pregunta sobre ellas, o se interpreta al albur de cada uno-. Igual puede ocurrir con algunos escritos, puede parecer que van dirigidos a alguien o que hablan de alguien, y en su mayoría no lo hacen, aunque pudiera parecerlo. Es mejor preguntar que malinterpretar, o no interpretar, simplemente leer. Nunca hay intención negativa. En cualquier caso mis disculpas si alguien se siente aludido u ofendido. Tal vez debería medir mucho más las palabras.

La historia no es mía, ni es inventada, es absolutamente real. Me la contó un amigo muy cercano, que la sufrió, en una experiencia muy próxima a la muerte, y relativamente hace poco tiempo, cuando yo le relataba otra que tuve de niño. Las personas que aparecen en el cuento son su mujer, su hijo, y otra mujer que él asoció a la muerte; el perro y el chacal también son reales (el chacal y sus aullidos en su loco desvarío), sentidos y vividos en dicha experiencia, así como los sentimientos y palabras, reflexiones etc., que tuvo durante todo ese tiempo, sobre las personas, el perro y su transformación (perro que recogió herido en una carretera).

Me pidió que lo adornara y le diese forma. Cuando lo leyó le gustó y me pidió que lo pusiera aquí. Quizá debí especificar el hecho en aquel momento, no lo sé. No he añadido nada en lo esencial, palabras, pensamientos, sentimientos, imágenes… Sólo en alargar y crear tensión dramática, pero sólo eso.

Espero que todo haya quedado claro para quien tenga alguna duda. Y si alguien más las tiene, sobre éste o cualquier otro escrito, no tiene nada más que preguntar.

4 comentarios:

María Jiménez V. dijo...

Eso suele suceder, Diego.
En la mayoría de los casos el lector suele asociar o identificar al escritor con sus personajes.
Cosa que no debería ser así, ya que no solo se escribe de las vivencias propias o cercanas, sino que muchas veces los personajes de nuestras historias, cuentos, poemas, relatos, en fin, son producto de nuestra imaginación.
Me parece muy certera tu recomendación...

Abrazos y feliz navidad para ti y los tuyos

Anónimo dijo...

Gracias María, y es verdad que lo hacemos, por mil razones, y es verdad que sólo deberíamos leer, sin más, y disfrutar o padecer las historias por sí mismas.
Espero que la Navidad sea todo lo bonita que es para ti y los tuyos también, y que tengas un año entrante mejor que éste.
Un abrazo.
Diego

Eugenia dijo...

No he leído el texto al que se refiere esta aclaración, pero me ha llamado la atención una cosa, Diego; dices: "Tal vez debería medir mucho más las palabras".
Pues permíteme discrepar, porque si las mides no salen del mismo sitio del que te surgen y ya no tendrían el mismo significado ni valor, ni serías tú, sino un simulacro de ti, quien las escribiera.

Esto es como los programas basura, o los ves o no. Pues eso, si alguien se siente aludido, molesto, disconforme o simplemente no le gusta, que te lo diga o que no lo lea. Pero, por favor, no dejes de ser tú en tus letras, en tus sentimientos, en tus txtos desnudos y tuyos, tan tuyos, tan especiales y distintos, precisamente por eso.

Pero es sólo mi opinión, tan discutible como todo.

Besos.

Eu.

Anónimo dijo...

Y valiosa, muy valiosa. Nunca dejaré de hacerlo, salvo cuando sienta que hago daño o se me diga, porque no quiero hacerlo. Y como me ha pasado, pues de ahí eso. Pero siempre escribo desde ahí y no quisiera cambiar, me la vida en ello, y el alma.
Quizá debería haber cambiado las palabras y decir que debería explicar determinadas cosas para evitar malentendidos o posibles quebrantos o daños; pero también digo que la gente debería leer y no interpretar o no hacer suyo lo que digo, y si se hace asumiendo responsabilidades.
Siempre estoy contigo.
De este fin de semana, te contestaré largo, no habrá crucifijos.
Un placer , Eugenia, siempre que te veo.
Un beso.
Diego