26/1/10

Qué no daría

Qué no daría, ahora, por caminar a tu lado, por beber tu aire, por respirar tu mirada, por rozar tu mano y poder susurrarte los colores que miro con deleite, solamente. Qué no daría por vivir pausado, andando la vida suavemente, contigo, viendo el espacio de la belleza cierta, sabiendo que la vida es, así, la vida, plena, llena de color, envolvente, auténtica.

Y, sin embargo, me conformo con pensarte, con tenerte dentro, en los pliegues de mi alma, y sentir en mi mano ese único pétalo, tierno y blanco, que dejas caer de cuando en cuando. Solitario, inerte, y aun así intenso y delicado. Dulce regalo de tu espíritu, flor que desgranas en el tiempo, lejos y a la vez presente.

Qué no daría por poder, aunque sólo fuera, tenerte un solo instante, verte un segundo, sentirte, vivirte. Solamente.

8 comentarios:

AnDRóMeDa dijo...

Hermoso, hermoso, mi niño!
Realmente has tocado mi corazón. Ese tipo de deseo, de anhelo doloroso... me encanta.
Un beso enorme!

Anónimo dijo...

Un placer que lo sientas así, Andro; y cómo me alegra leerte de nuevo, tenerte cerca, aunque lejos.
Otro beso, igual, para ti.
Diego

Eugenia dijo...

Qué no daría por poder... sonreirte. Y reirme contigo ese pequeño instante. Diego.

Eugenia.

Anónimo dijo...

Me encantaría. Sería un placer inmenso, Eugenia. Y sabes cuánto te lo agradezco.
Un beso para ti, por ello.
Diego

Ruth dijo...

Precioso e intenso pero a la vez se hace doloroso llevar la marca de alguien en el alma, cuando esto sucede es como si ya no vivieras, como si sólo sobrevivieras........

Besos.

Anónimo dijo...

Así es la vida, Ruth. Qué se le va a hacer. Son cosas, sentimientos, que duelen, que marcan, pero intensos y dignos de ser vividos también, de ser sentidos.
Un beso más a la larga línea de ellos.
Diego

Dama Negra dijo...

Y ahora yo daría...
en este espacio
que adquiere este cuarto sin voz,
en este mundo
donde guardo tu silencio,
que daría amor
por quedarme inerte en tu lengua
y ciega en tus ojos,
aleteando esa lluvia
que te roza
Lejos de mí
estando en mí
donde el mojado mármol
ahora escarchado
se tiñe de violeta
Y
sigo pensándote
donde rugen
las caricias del alma
en los escollos de mi piel
allí te busco
cuando no te hallo
detrás de las uñas
en el reverso de mi piel
en las oquedades
de las vacías
manos
beberte tan despacio
engañar al turbio tiempo
espejismo
turbando la riguidez
de la memoria
si
aun te pienso
temblorosa
en las esquinas
de mi alma
que descifra
hoy
mi soledad
permíteme regarle este poema fruto de una isnpiracion ipso facto
preciosa poesía Diego.petons muassssssssssssssssss

Anónimo dijo...

Mil gracias por el regalo, Dama. Me alegro que te haya gustado, y más que te haya inspirado esas palabras, tan...
Besos.
Diego