18/3/10

Eustaquio. Historia de un asesinato. II

Perdió el trabajo, y su alma no encontró otra disculpa que el hecho atroz que le castigaba desde su infancia, y que no era otro que aquellas horrísonas nueve letras: E-U-S-T-A-Q-U-I-O.
Si las noches eran un suplicio continuo, ahora se le añadían los días, con su interminable número de horas llenas de pesadillas, durante las que se veía perseguido por seres inhumanos con el nombre tatuado en mayúsculas en la frente y en los brazos, por especimenes informes hechos con aquellas letras, acosándolo con pancartas que lucían su nombre, gritando como energúmenos el apelativo maldito.
No cabía otra posibilidad si quería sobrevivir que la eliminación del elemento origen de sus desgracias. El problema era cómo hacerlo. Le dio vueltas y más vueltas hasta casi rozar la locura. Se interesó en el registro civil sobre la posibilidad de cambiarlo, pero un ser engreído y jactancioso, oculto tras unas gafas de culo de vaso, le negó la posibilidad de hacerlo.
Eustaquio no se desanimó y, en un momento de lucidez, producto de su escasa inteligencia o del delirio provocado por los años dedicados a aquel tema, le surgió la idea. Si en un principio la desechó, con el paso del tiempo se fue acercando a ella hasta verla no sólo como algo plausible sino incluso como justa. De los primeros momentos de horror frente a la fantasía que había surgido en su mente pasó a la admisión de su posibilidad en un primer instante y a la adhesión sin límites pocos días después. Tan sólo quedaba pulir el hecho, redondear aquel proyecto, hacerlo perfecto, que no cupiese la posibilidad de error alguno y su vida daría un giro absoluto, pasaría de la nada al todo, de ser un don nadie a ser un personaje conocido, único, especial, posiblemente querido o al menos temido; cabía la posibilidad de ser odiado, pero desde luego, lo que ya jamás sería es menospreciado por algo en lo que él no había participado en modo alguno.
Matar. Tendría que matar. Un asesinato llama siempre la atención. El nombre del asesino pasa de boca en boca. Genial. La idea era genial y la había pensado él, solo él, sin ayuda de nadie.
Comenzó a dar vueltas al tema buscando a quién o quiénes eliminar de este mundo inicuo y transportarlo a otro menos problemático. Primero pensó en el jefe que le había despedido, pero comprendió que tan sólo era un personaje más de la cadena de la vida y que su acto no era nada más que la consecuencia lógica del sistema, dada su escasa preparación intelectual de toda índole y dada la competitividad existente en el mundo capitalista donde impera la necesidad de producir y producir lo más posible para que el empresario se forrase a costa del pobre trabajador. Por todo ello la desechó. No merecía la pena gastar energías en una simple biela del sistema. Además la prensa no le daría la publicidad que él deseaba, toda vez que se trataba simplemente de la muerte de un empresario mediocre, dedicado simplemente a la construcción (actividad no muy tenida en cuenta en lo que popularidad se refiere por parte de común), a manos de un simple peón de albañil.
Pensó en los vecinos, pero fueron desechados también, por feos, por garrulos, por ineptos, y porque no se merecían pasar a la historia a manos de alguien tan célebre como él lo iba a ser: un nuevo Jack el destripador a la española, salvando las distancias, el tiempo histórico, la formación del asesino y el objetivo final de uno y otro. Esos vecinos que siempre le habían mantenido fuera de su círculo, que siempre se habían reído de él, que siempre le habían menospreciado, que siempre le habían vilipendiado, a quien siempre llamaban Eustaquio, lentamente, como saboreando cada una de las letras del nombre, con malevolencia, con una sonrisa socarrona en los labios, con maldad, en suma. No, no lo merecían.

6 comentarios:

lara dijo...

Me encanta todo lo que escribes es increible ya te pasare mi historia que e hecho para que la leas y luego me comentes a ver si la e hecho bien.

Anónimo dijo...

Gracias Lara, será un placer.
Diego

Anónimo dijo...

uffff il y a un tome II !
alors je vais attendre le tome III pour comprendre mieux cette l'histoire là j'y vois quelques similitudes avec celle de La légende (d’Eustache-Placide )
pero ninguna verdadera certeza......
Alors je prefere attendre le tome III hahahahaha
La bonne nuit
und ein Kuss
para ti Diego
Elisabeth

Marisa dijo...

Eustaquio ha pasado de ser víctima a verdugo.Tengo curiosidad por saber si tiene la suficiente valentía para llevar a cabo su plan maquiavélico o seguirá siendo una "biela más del sistema" ( me gustó esa expresión ).
Enhorabuena por tu relato, Diego, insisto en su fluidez y buen engranaje de la trama.
Un beso.

Anónimo dijo...

Sí, Elisabeth, hay un par de tomos más, como tú dices. Mejor ver el todo para comprender la historia en su totalidad. Siento que te haya confundido.
En cuanto al precido con la leyenda que mencionas, no sé. Esa es una leyenda muy antigua, que entronca con la tradición medieval castellana. No sé...
me gusta es amezcla que haces de idiomas.
Un beso para ti también.
Diego

Anónimo dijo...

Gracias, Marisa. Eres demasiado amable. De cualquier modo es un cuento de divertimento, nada serio. Pero tus palabras son muy halagadoras.
Espero que te guste hasta el final, y que te guste éste.
Mil gracias.
Un beso
Diego