17/11/08

Ausencias


En realidad, al verte, cuando el deseo apunta y nace, es realmente cuando quiero conocerte y enseñarte, al mismo tiempo, lo que soy, y cuando quiero ver, a tu través, lo que la vida ofrece, lo que hay en ti. Mirarte a escondidas, observar tu sueño, mirarte dormir en mi alma, y en mis brazos, poblar tus sueños, llevarte de la mano, andar ausentes. Quiero conocerte, mostrar al mundo tu interior, cantar los salmos más eternos, ser. Pero todo eso fue ayer y no hoy. Hoy todo es ausente. Por eso lloré las flores más hermosas… y mi alma demudó en rocío, que cubrió tu cuerpo y lo llenó de pétalos de azabache, de rojos y violetas. Y sentí. Sentí que no podía vivir, y de ahí… De ahí la muerte prematura y el abandono. El no ser.

2 comentarios:

Rudy Spillman dijo...

Diego, en medio de esta vorágine que supongo nos devora a ambos, me ha atrapado una impulsiva necesidad de saber de ti.
Estimadísimo amigo (el primero, no sólo cronológicamente hablando) que ha ya excedido lo virtual, espero dispongas de algún minuto de tu tiempo para hacerme saber que estás bien... y quizás, alguna charla agregada.
Afectuosamente.
Rudy

Diego Jurado Lara dijo...

No sabes la alegría que me produce verte por aquí, mi buen amigo. Gracias por tus palabras, por lo que son y significan. Porque eres, como dices, el amigo. Estoy, que no es poco, dados los momentos que corren por la vida, aunque ni sé. Ya hablaremos, más largo. Lo haré.
Un fuerte abrazo.